Perfiles: la luz que Luisa Cuesta legó a todos los uruguayos

En la noche del 21 de noviembre falleció Luisa Cuesta, madre de Nebio Melo, detenido desaparecido el 8 de febrero de 1976 en Buenos Aires. Esa noche comenzó un recorrido que sorteó exilios, investigaciones, exposiciones públicas, verdades y mentiras que no alcanzaron para conocer la verdad sobre la situación final de su hijo. El próximo 20 de mayo, la Marcha del Silencio no la contará entre sus miembros pero los mismos ideales continuarán en los pasos de las personas que proseguirán con la búsqueda y el esclarecimiento de las detenciones ilegales de la dictadura uruguaya.

Luisa Cuesta perdió a su marido en 1950 tras un accidente. Su hijo tenía 7 años. El sustento para su hogar lo ganaba con su trabajo como administrativa en un taller de chapa y pintura de Mercedes, capital departamental de Soriano.

Su solidaridad con los problemas de su tiempo la comprometieron demasiado a ojos de la derecha uruguaya. En 1973 la arrestaron por primera vez, la encapucharon y la interrogaron. Sin pruebas sobre su persona, el juez la liberó pero volvió al cuartel por razones de seguridad, según sus captores. Pasó medio año presa.

En 1976, Año de la Orientalidad según la nueva corriente de militares que comandaba el país, su hijo Nebio, militante maoísta del Partido Comunista Revolucionario, desaparece en Buenos Aires. Ella se traslada en busca de su hijo pero el golpe de Videla la obliga a exiliarse hacia Holanda, junto a su nuera y nieta.

Cuentan las investigaciones que a su hijo y al militante maoísta Winston Mazzucchi los capturó un comando integrado por policías y militares. Faltan más datos para confirmar el traslado desde Buenos Aires al 300 Carlos, el centro clandestino de torturas de las fuerzas conjuntas antisubversivas uruguayas que también llevó un nombre más sugestivo aún: Infierno Chico. Más información

Todavía no se ubicaron los restos de Nebio Melo. Dos oficiales que trabajaron en el 300 Carlos aún están entre nosotros: José “nino” Gavazzo y Jorge “pajarito” Silveira.

Su militancia activa a favor de la memoria y la verdad comenzó en Europa y prosiguió a su retorno al país. En 1996, junto a la organización de Familiares de Detenidos Desaparecidos, inician la primera Marcha del Silencio, que hoy es uno de los acontecimientos políticos más importantes del país.

http://www.agesor.com.uy/noticia.php?id=2854

CUENTAS DE IMPUNIDAD por Roger Rodríguez*

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