¿Pero qué tan de derechas es el documento de la Iglesia Católica uruguaya?

La Conferencia Episcopal Uruguaya emitió un documento que algunos actores progresistas cuestionaron por sus implicaciones político-partidarias. La preocupación de la iglesia local es la fragmentación social, un tema clásico de la izquierda que, con tonos y matices, podría aparecer en cualquier documento de cualquier espacio político identificado con esta corriente.

La carta inicia con la puntualización de dos temas: la subsistencia de sectores de la población que aún no accedieron a niveles de vida digna, sobre todo niños, y los problemas de relacionamiento social. Indica que esta situación resulta del proceso de generación de identidad que, en los últimos años, se transformó.

Por ejemplo, en el trabajo, el documento dice que las tareas y la inserción laboral cambiaron; que cuando no se cimienta un proyecto personal de la mano del empleo formal y estable se deterioran las redes de contención social, cuestión que empeora con el paso de las generaciones.

Cuando habla de la familia, la Iglesia muestra su rasgo más clásico. Señala que el aprendizaje del relacionamiento social inicia en la familia, pero esta institución cambió en integración, estabilidad y consideración. Si a esto se suma la incertidumbre y la exclusión, se agrava sus posibilidades de éxito en su rol de inserción social.

También recuerda que el mayor número de nacimientos se observa en las familias más vulnerables, y mostró preocupación por la igualdad de oportunidades de estos niños. Reconoce las mejoras en materia de promoción social (indicadores de pobreza e indigencia), pero observa que la infantilización de la pobreza en Uruguay es la mayor del continente.

Cuando reflexiona sobre la relación de lo rural y lo urbano, menciona que la gente del campo no se siente comprendida por la gente de la ciudad, pero enfatiza en que la solución no se encontrará mediante la estigmatización sino el diálogo y la negociación.

Además habla de la fragmentación territorial. Asegura que el conocimiento personal permite la empatía pero, sin posibilidades de encuentro, la gente que se ve distinta se percibe como extraña. La iglesia llama a este fenómeno como “aislamiento”, y subraya que es la base de la ruptura de la convivencia y la inseguridad.

En educación, se afilia a la idea de que no se realizan los cambios al ritmo necesario para la educación de competencias y esto reproduce la desigualdad.

El final del documento hace referencia a lecciones, anécdotas, posiciones de personajes religiosos, etcétera, siempre enfocado en la relación con los pobres. Por ejemplo, dice: “Los profetas recordaron al pueblo y a sus autoridades que el culto a Dios debe estar unido a la justicia en el trato con los demás, en particular con los más débiles”; “este elemento de la tradición judeocristiana está muy presente en nuestra tradición artiguista: su intención por privilegiar a los más infelices (…)”.

O por otro lado: “El hecho de que Jesús tuviera contacto con estas personas (N. LV:el párrafo anterior hablaba de los leprosos, pero menciona a extranjeros, niños, mujeres, publicanos y ‘otros pecadores públicos’), y que incluso compartiera la mesa con ellas, fue objeto de críticas y provocó rechazo de muchos de sus contemporáneos”.

¿Qué propone el documento? “Un amplio tejido de actores sociales diversos, plurales, complementarios, que estimulen la corresponsabilidad a todos los niveles”. “Apostamos por construir vínculos personalizados, relaciones de cercanía y respuestas comunitarias”.

“Valoramos el esfuerzo que ha realizado el Estado en sus diversos niveles de gobierno, junto con la sociedad civil organizada, para recuperar espacios públicos significativos. Somos conscientes, por otra parte, de que para reconstruir una sociedad unida tenemos que actuar sobre los procesos que generan la exclusión, y no solo sobre sus efectos. (…) La situación actual también demanda un cambio de mirada colectiva: ser capaces de generar acuerdos dejando de lado intereses parciales y actuar decididamente y con persistencia, sabiendo que los resultados se verán en el mediano y largo plazo”, dice el documento.

http://iglesiacatolica.org.uy/blog/wp-content/uploads/2018/04/Libro-Construyamos-puentes-def-.pdf

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