#RR17 Eric Hobsbawm: la Revolución Rusa fue un movimiento popular

En la Rusia de 1917, 18 millones de personas eran asalariadas, el 10 % de la población. En Petrogrado, principal ciudad industrial, la afiliación al bolchevismo se triplicó entre enero y octubre. Además, cerca del 7 de noviembre las fábricas ya estaban controladas por los movimientos obreros. En suma, según el historiador Eric Hobsbawm, la revolución fue sustanciada por las masas obreras.

Octubre de 1917 ¿Golpe de Estado o Revolución?

Como ya he explicado, la declaración más común de los historiadores reaccionarios es que los Bolcheviques llegaron al Poder a través de una siniestra conspiración organizada y puesta en práctica a espaldas del pueblo ruso, incluyendo la clase obrera, en cuyo nombre se hizo la revolución. Para comprender cómo esa conspiración produjo la mayor revolución de la historia debemos referirnos una vez más al trabajo de nuestro erudito amigo, el incansable Richard Pipes de la Universidad de Harvard: “Lenin era un hombre muy sigiloso; aunque habló y escribió voluminosamente, lo suficiente como para llenar cincuenta y cinco volúmenes de obras completas, sus discursos y obras escritas eran mayormente propaganda y agitación para convencer a los potenciales seguidores y destrozar a sus conocidos adversarios, más que para revelar sus pensamientos. Raramente expresó lo que tenia en su mente, ni aún a sus más cercanos colaboradores. Como comandante supremo de la guerra global entre las clases, mantuvo sus planes en secreto. Por lo tanto, para reconstruir su pensamiento es necesario proceder retroactivamente desde conocidos sucesos a intenciones ocultas.” ‘La Revolución Rusa” Pág. 394 (NY:Vintage Books, 1991)

Consideremos lo siguiente. La producción de cincuenta y cinco volúmenes de literatura política, cada volumen entre 300 y 500 páginas, significa que Lenin en sus 30 años de carrera política, escribió entre 600 y 1000 páginas anualmente (en forma impresa). Este trabajo se compone de estudios económicos, folletos filosóficos, tratados políticos, resoluciones, comentarios en la prensa y artículos, extensa correspondencia profesional, innumerables apuntes y notas privadas, tales como los “cuadernos filosóficos” que nos ayudan a seguir el desarrollo intelectual de los conceptos de Lenin.

La mayor parte del día durante años y años lo pasó escribiendo en su escritorio. Y, sin embargo, todo este trabajo, según Pipes, no fue más que la forma en que Lenin hábilmente ocultó sus verdaderos pensamientos que nunca comunicó escrita o verbalmente a sus cercanos colaboradores y co-conspiradores.

Debemos señalar que en esta acusación a Lenin, Pipes utiliza el mismo método que empleó Stalin para incriminar a Leon Trotski y a los viejos Bolcheviques durante los procesos de Moscú en la década de los 1930. Allí declararon que todas las obras escritas y los informes de Trotski durante varias décadas, incluyendo el tiempo en que dirigió el Ejercito Rojo, eran solo un pretexto para cubrir su conspiración de destruir la Unión Soviética. Los “métodos de investigación” empleados por Stalin — y el célebre historiador de Harvard –descrito por Pipes como el retroactivo movimiento “desde sucesos conocidos a intenciones ocultas”, nos hace recordar los métodos jurídicos de los juicios de brujas en la Edad Media.

En cuando a la aserción de que Lenin ocultaba sus ideas cuando planeaba secretamente el derrocamiento del Gobierno Provisional es difícil tomarla en serio. Uno debe recordar que durante 1917 Lenin ejerció una alta influencia sobre el Partido Bolchevique y sobre la clase obrera, a veces casi completa, y a través de su palabra escrita. En efecto fue un documento, modestamente conocido como las “Tesis de Abril” el que cambió decisivamente la línea del partido cuando Lenin volvió del exilio y emplazó a los Bolcheviques en la senda del Poder. Más tarde, entre Julio y Octubre de 1917, Lenin, tuvo que volver a la clandestinidad y dependía de la fuerza convincente de sus argumentos escritos para influenciar al Partido Bolchevique.

Lenin no habría podido vencer la fuerte resistencia dentro de la dirección del Partido Bolchevique a su llamamiento a organizar el derrocamiento del Gobierno Provisional si no hubiera sido por la influencia de su palabra escrita sobre todo el partido. John Reed reconoció el carácter excepcional de la autoridad de Lenin cuando escribió en su famoso libro “Diez días que estremecieron el mundo” que Lenin fue uno de los muy pocos líderes políticos y prácticos en la historia mundial que llegaron a ser líderes de masas por medio de sus poderes intelectuales.

Mucho se podría decir acerca del desarrollo de la política del Partido Bolchevique durante ese año crítico. Pero la teoría de conspiración favorita de Pipes y de muchos otros está refutada convencidamente por la investigación histórica llevada a cabo por serios escolares que han desenterrado una valiosa información de carácter expositivo sobre el extraordinario alcance y poder del movimiento de masas de la clase obrera sobre el cual estaba basada la tentativa de los Bolcheviques al Poder. Un cuidadoso estudio de ese material nos conduce a la conclusión de que la conquista del Poder por el Partido Bolchevique fue cualquier cosa menos el resultado de un golpe de Estado preparado en una habitación trasera de una casa segura en Petrogrado.

El Partido Bolchevique empleó la mayor parte del año intentando mantener el mismo paso que el movimiento de masas, el cual poseía un ímpetu dinámico solamente comparable a la Revolución Francesa. Lo que sucedió en Rusia en 1917 fue políticamente equivalente a una fusión nuclear. Si al Sr. Pipes, como expliqué la semana pasada, no le gustan los libros de historia que se concentran en hechos verídicos es porque no le gusta lo que tales hechos demuestran. Y lo que indica un examen cuidadoso de los sucesos de 1917 es que la victoria final del Partido Bolchevique estuvo basada en un potente y consciente movimiento anticapitalista de la clase obrera en los mayores centros industriales de Rusia.

Permitidme revisar unos cuantos datos esenciales relativos al tamaño y composición de la clase obrera poco antes de la revolución de Febrero. Según la “Enciclopedia de la Revolución Rusa ” de Blackwell, había aproximadamente 3 millones y medio de trabajadores en las fábricas y en las minas de Rusia. Había otro millón y cuarto de trabajadores empleados en la construcción y en los transportes. El número actual de personas que podían ser catalogadas como trabajadores a sueldo comprendía el 10% de la población, o sea alrededor de 18 millones y medio. Petrogrado era un gran centro industrial en cuyos alrededores Vivian 417.000 trabajadores industriales. De éstos, 270.000 eran trabajadores metalúrgicos. 50.000 estaban empleados en la industria textil y 50.000 en la industria química. El otro gran centro industrial de Rusia era Moscú, con unos 420.000 trabajadores, un tercio de ellos empleados en la industria textil y una cuarta parte en el metal. También había grandes concentraciones de trabajadores industriales en los Urales, en Ucrania, donde la región Donbass empleaba aproximadamente 280.000, en la región Báltica, Transcaucásica y Siberia.

Aun así, comparado con la población entera, la clase obrera era poco numerosa. Sin embargo estaba altamente concentrada. Más del 70% de los trabajadores de Petrogrado estaban empleados en empresas con más de 1000 obreros. Dos tercios de los trabajadores de Ucrania estaban empleados en empresas con más de 500 obreros. Lo mismo ocurría en los Urales.

Antes de que Lenin retornara a Rusia en Abril de 1917, la directiva del Partido Bolchevique en la capital había adoptado una política de condicional apoyo al gobierno provisional burgués, incluyendo su continuación de la guerra contra Alemania y Austria-Hungría, basándose en el concepto de que la revolución no podía saltarse la fase de democracia burguesa. Lenin se opuso a esa política desde un principio, cuando todavía estaba en Suiza y no podía intervenir personalmente en las decisiones de la directiva del partido. La junta directiva de Pravda, que estaba dirigida por Stalin, rehusó publicar los informes de Lenin que desaprobaban fuertemente la política conciliadora del Partido Bolchevique. Sólo cuando Lenin regresó y después de varias semanas de acaloradas disputas faccionales, pudo Lenin cambiar la línea del partido. Desde luego, hay que comprender que Lenin estaba luchando por cambiar la posición programática que él mismo había defendido durante muchos años. Para los viejos Bolcheviques, a quienes Lenin atacaba ahora, la nueva posición de Lenin – prepararse para derrocar al Gobierno Provisional y la toma del Poder por la clase obrera, parecía una herética capitulación a la teoría de la Revolución Permanente propuesta por Trotski durante toda una década en oposición a los Bolcheviques. Y esto era cierto. Lenin había llegado por si mismo a la conclusión de la perspectiva que había estado tan notablemente identificada con Trotski.

La experiencia de la Primera Guerra Mundial, refractada a través de su estudio del imperialismo moderno, llevó a Lenin a la conclusión de que la Revolución Rusa era el comienzo de una revolución socialista mundial; que la crisis internacional del capitalismo, operando recíprocamente sobre la debilidad de la burguesía rusa y su subordinación al capital internacional, no dejaba ninguna posibilidad de una fase de desarrollo progresista democrático burgués en Rusia; que la única clase capaz de eliminar la subordinación de Rusia al imperialismo y llevar a cabo las tareas democráticas esenciales de la revolución era el proletariado.

Sobre esta base Lenin, en sus “Tesis de Abril” presentó su llamamiento a la transferencia del Poder del Estado a los comités obreros (soviets).La tensión en el Partido Bolchevique durante las discusiones de Abril se intensificó por el hecho de que las discusiones en el partido ya no estaban limitadas a un pequeño círculo de revolucionarios clandestinos. Cada delegado a los congresos del partido representaba, de una y otra forma, fuerzas sociales extensas, cuya presión no era en lo mínimo una cuestión abstracta. La afiliación al partido empezó a aumentar rápidamente, la discusión interna fue asumida y seguida por amplios sectores de la clase obrera. El historiador Británico. Steve Smith, ha argumentado que las “Tesis de Abril” de Lenin dieron un fuerte impacto en la consciencia de los sectores más desarrollados de los obreros de Petrogrado, especialmente en el distrito de Vyborg y en la isla Vasil evskii.

Smith presenta como prueba una resolución que fue aprobada en asambleas generales de los trabajadores de las fábricas Puzyrev y Ekval durante los “días de Abril”, o sea, la primera y mayor manifestación obrera contra el Gobierno Provisional:”El gobierno no puede ni quiere representar los intereses de todas las masas trabajadoras y por eso exigimos su inmediata abolición y la detención de sus miembros para neutralizar sus ataquen a la libertad. Reconocemos que el Poder debe pertenecer sólo al pueblo…es decir, a los diputados de los comités de obreros y soldados que es la única institución y autoridad que disfruta de la confianza del pueblo. (Daniel H. Kaiser, ed, The Workers’  Revolution in Russia, 1917: The View From Below (Cambridge: Cambridge UniversityPress, 1987), pag 66,)

Leon Trotski escribió en su “Historia de la Revolución Rusa” que la principal característica de una revolución es “la intervención directa de las masas en los acontecimientos históricos”. Esta intervención se manifestó en primer lugar, en la participación de las masas en los tempestuosos sucesos de Febrero de 1917. La multitud que se apiñó en las calles de Petrogrado no había sido nunca vista, al menos desde la Revolución Francesa. A pesar de los esfuerzos de los representantes de la burguesía, tal como Milyukov y los líderes moderados del soviet para re-establecer el orden bajo el estandarte del Gobierno Provisional lo más rápidamente posible, los sucesos de Febrero desataron una ola de creatividad democrática popular. Los comités de fábrica y lugares de trabajo que se formaron en Petrogrado y en toda Rusia fueron la expresión práctica de la determinación del proletariado de establecer su Poder y reorganizar la sociedad sobre una línea anticapitalista.

Los comités de fábrica se convirtieron rápidamente en estructuras más complejas abarcando prácticamente todas las esferas de la vida cuotidiana. Los trabajadores formaron subcomités que se ocupaban de la seguridad de las fábricas, distribución de alimentos, cultura, sanidad, mejoría de las condiciones de trabajo y mantenimiento de la disciplina laboral disuadiendo del abuso del alcohol. Según avanzaba la revolución, los comités se preocuparon más de la organización y del control de la producción. La Enciclopedia Blackwell cita la obra de un historiador soviético Z.V.Stepanov, quien contó 4.266 actas de 124 comités de fábrica en Petrogrado entre el 1° de Marzo y el 25 de Octubre y calcula que 1.141 actas estaban relacionadas con el control de la producción y la distribución por los trabajadores: 882 concernientes a cuestiones de organización: 347 concernientes a cuestiones políticas; 299 concernientes a sueldos: 241concernientes a empleos, despidos y control de conscripciones. (Harold Shukman, ed., TheBlackwell Encyclopedia of the Russian Revolution, (Oxford; Blackwell Reference, 1994)p.22).

A finales del verano y principios del otoño de 1917, los comités de fábrica empezaron a exigir a los empresarios acceso a los libros de cuentas y a los libros de encargos. Para Octubre ya había alguna forma de control obrero en 573 fábricas y minas con una plantilla total de 1.400.000 trabajadores. Durante el año 1917 los Bolcheviques adquirieron gran influencia en los comités de fábrica. Bastante antes de que los Bolcheviques alcanzaran la mayoría en el soviet de Petrogrado, ya estaban en la directiva de los comités de fábrica más importantes. Un estudio de las resoluciones aprobadas por asambleas locales demuestra que había una amplia y entusiasta respuesta a los principales eslogans y reivindicaciones del Partido Bolchevique. En Moscú, que estaba menos desarrollado políticamente que Petrogrado, en el mes de Octubre de 1917 más de 50.000 trabajadores aprobaron resoluciones en apoyo de la petición de transferencia del Poder a los Soviets presentada por los Bolcheviques: y hay pruebas contundentes de que la toma del Poder por los Bolcheviques fue bien acogida por la gran mayoría de la clase obrera. Un estudio de lo que sucedió en el centro textil Ivanova-Kineshma, 250 millas al noroeste de Moscú, relatado por el historiador David Mandel nos da una idea del estado de ánimo de la clase obrera en Octubre de 1917. Los Bolcheviques tenían un gran apoyo justo antes de la revolución. En Octubre 1917 este apoyo era ya arrollador. Los trabajadores de Ivanova-Kineshma expresaron su impaciencia con la lenta actividad de los Bolcheviques en Petrogrado. Cuando un orador Bolchevique, en un discurso del Soviet de Kineshma a últimos de Septiembre de 1917 presentó la cuestión retórica: ‘La Historia nos llama a tomar el Poder: ¿Estamos preparados?’, una voz del pueblo replicó: “Nosotros estamos preparados desde hace tiempo, pero no sabemos por qué los del centro continúan dormidos” (Frankel, Frankel y Knei-pax eds. Revolución en Rusia: Revaloraciones de 1917. Cambridge 1992pag 160.) Incluso si uno está inclinado a tratar tales anécdotas históricas con escepticismo y como que suenan demasiado bien para ser verdad, de lo que no hay duda es de la realidad de los procesos objetivos que tratan de ilustrar.

Entre Abril y Octubre el Partido Bolchevique creció formidablemente. En Abril de 1917 la organización de los Bolcheviques en Petrogrado consistía en alrededor de 16.000 trabajadores. Para Octubre su afiliación había crecido a 43.000, de los cuales dos tercios eran obreros. En Junio de 1917, las elecciones al primer Congreso Soviético de toda Rusia produjeron 283 delegados del Partido Socialista Revolucionario, 248 delegados Mencheviques y solamente 105 delegados Bolcheviques. En las elecciones al Segundo Congreso de toda Rusia cuatro meses más tarde y poco antes de la revolución, se produjo una transformación asombrosa: los Bolcheviques obtuvieron390 delegados, los Socialistas Revolucionarios descendieron a 160 delegados y los Mencheviques a 72.

https://es.scribd.com/doc/137964262/Eric-Hobsbawm-En-Defensa-de-la-Revolucion-Rusa

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