Berterreche: quiebra de empresas autogestionadas se critican diferente por motivos ideológicos

“¿Te suena Panamerican? Era una de las aerolíneas americanas más famosas y no está más. ¿Quebró el capitalismo por eso? Tampoco está el Banco Transatlántico, ni el Banco Comercial, ni el banco Caja Obrera. ¿Y el sector financiero está cuestionado en el mundo capitalista? Me parece que no. Ahora, le fue mal a una auto gestionada y la autogestión no sirve. ¡Pará, no seas malo! Aplicame la misma lógica”, dijo el senador del MPP, Andrés Berterreche.

El senador, suplente de José Mujica, indicó en la entrevista que la autogestión (dirección de empresas por parte de sus trabajadores con decisiones tomadas en colectivo) no se puede restringir a la recuperación de emprendimientos quebrados por deudas de la gestión privada “porque siempre salís con empresas que ya vienen perdiendo uno a cero, dos a cero, o tres a uno”.

“Ahora me parece que tenemos que apostar a empresas autogestionadas que trasciendan a las recuperadas. que tengan algún boleto más a ganador”, profundizó. Sin embargo advirtió que “acá hay gente que ideológicamente no está de acuerdo. Discutámoslo”, dijo.

Diez años de desindustrialización sin críticas al sector privado ni a la gestión de patronales que estallaron en la crisis de 2002

En el libro “Autogestión. Un rumbo de todos”, publicado en 2014 por José López Mercao y Hernán Bello, los autores presentan una lista de empresas paulatinamente vaciadas antes de dar quiebra: en 1991, la textil sanducera Paylana “vivió un fortísimo conflicto”; en 1992 “estalló el recordado conflicto de FUNSA”; en 1993 y 1994 la curtiembre El Águila desmanteló su filial Degaña, donde trabajaban 700 obreras calificadas que producían prendas.

En 1994 comienza a vaciarse La Serrana – industria de chacinados – de la ciudad de Minas que iría a concordato en 1995. En 1996 reducen la plantilla de personal de Polímeros del Uruguay, industria de textiles sintéticos de San José. En 1997 el capital accionario de Mak – un de las pocas empresas semi pesadas de Uruguay – pasa a manos de un empresario paraguayo que luego contrae deudas “con los bancos que engrosarían el pasivo de la firma que entraría en quiebra dos años después”. En ese mismo año “estalla el primero conflicto en la curtiembre Midober´s, que ante el cierre inminente, es ocupada por sus trabajadores en setiembre”.

En 1998 Molino Santa Rosa sufre su segunda crisis y Polímeros Uruguayos entra en una “situación crónica de salarios impagos”. En 1999 el titular de Mak abandona el país y deja cuantiosas deudas; Metzen y Sena envía 400 trabajadores al seguro de paro durante 4 años; cierran Cristalerías del Uruguay; cierra Niboplast “pese a su notoria rentabilidad y deja más de cien operarios en la calle”, quiebra Molino de Santa Rosa y sus trabajadores la organizan como cooperativa.

En 2000 cierra Urreta y envían a todo su personal al seguro de paro; además cierra Polímeros Uruguayos; la metalúrgica Estamet se atrasa en los pagos de sueldos, aguinaldos y licencias lo que adelantaría su cierre; finaliza sus actividades Midober´s; comienza el proceso de remate de Molino Santa Rosa; en mayo de ese año tras más de 400 días de ocupación, los trabajadores de Cristalerías del Uruguay abandonan la planta (actualmente la empresa autogestionada se llama Envidrio).

En 2001 la curtiembre El Águila incrementa su deuda a 10 millones de dólares; Urutransfor (ex Mak) “resigna el 51% de su paquete accionario en manos de privados”; Funsa liquida su línea de neumáticos y trabajo sólo con guantes.

En 2002 renunciaban 18 trabajadores de Urreta a sus haberes impagos “a cambio de un comodato que les permitiría explotar la fuente de Salto durante 15 años”; trabajadores de Calvinor en Artigas ocupan la empresa durante dos años; la ex Mak retoma la producción bajo gestión obrerera como Urutransfor; lo mismo hacen los trabajadores de Niboplast en dependencias del Parque Tecnológico Industrial del Cerro; cierra Ingraco, imprenta en cartonería y envases rígidos, vuelve a producir bajo control obrera al otro año; tras 20 meses de conflicto se constituye la cooperativa Dymac, integrada por 127 trabajadores de las textil; el BROU decreta el remate de la planta industrial de La Serrana; cierra Funsa.

En 2003 cierra COLASE, ex industrial La Serrana; rematan Funsa y los trabajadores acceden al 40% de la maquinaria subastada; los herederos de Metzen y Sena transfieren la titularidad de la empresa a otros particulares, “se procesa el vaciamiento y el cierre estaba a la vuelta de la esquina”; rematan Molinos Santa Rosa y el BROU se hace de las instalaciones; quiebra la empresa de limpieza Jackson y quedan 92 trabajadores en la calle.

http://www.elobservador.com.uy/debemos-negociar-la-rendicion-cuentas-las-distintas-oposiciones-n1027902

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