Como presidente de Progreso, Vázquez comenzó en la “B” y lo dejó en la Copa Libertadores

Cuando Tabaré Vázquez accedió a la presidencia del Club Atlético Progreso, en 1979, el equipo del barrio La Teja recién había ganado el campeonato de la divisional C, la tercera división profesional del fútbol uruguayo. Se fue en 1989 para ser intendente de Montevideo y, al otro año, Progreso juega la Copa Libertadores, la máxima expresión en América del Sur en materia de clubes de fútbol, tras haber ganado el campeonato uruguayo de Primera División.

“El Alex Ferguson del Arroyo Pantanoso” ganó la presidencia de Progreso en 1979. En el año 1975 fue campeón de la C y repitió en el año 1979, dejando como legado al novel presidente Vázquez el ascenso a la “B”, la segunda divisional profesional del fútbol uruguayo.

El primer triunfo de Vázquez fue el título de la “B” en finales contra Miramar Misiones, en el Estadio Centenario, ante 11.000 espectadores.

La directiva encabezada por Vázquez remodeló el estadio Abraham Paladino, en La Teja, para recibir a Nacional y Peñarol como locales. El estadio hace referencia a uno de los primeros directivos del equipo, que además era el peluquero del barrio, que atendía a los viajantes en la posta de La Teja.

Más allá de los resultados deportivos, el aporte de Progreso al barrio se concretó en 1983, cuando inauguró el comedor infantil, que encabezó la vecina Ramona Villar.

El proceso de reorganización dio sus frutos deportivos cuando Progreso ganó el campeonato Competencia de 1985. Este torneo se disputó en la década del ’80 como antesala del Campeonato Uruguayo y era muy codiciado por los equipos “menores”. Fue el primer campeonato que ganó Roberto Fleitas, que posteriormente será campeón de la Copa América al otro año y campeón de la Copa Libertadores posteriormente.

Pero el momento de gloria de Vázquez como presidente de Progreso fueron los años 1987 y 1989.

En el año 1986, Progreso sale vicecampeón del torneo Competencia y accede a una plaza por la Copa Libertadores de América. En el máximo torneo continental de América del año 1987, Progreso saca una derrota y un empate contra Peñarol, el ganador de esa edición, dos empates contra el equipo más importante de Perú, el Alianza de Lima, y dos victorias contra el otro equipo peruano, el San Agustín. La histórica participación de Progreso no le dio para seguir compitiendo.

En 1989, el equipo fundado por un puñado de anarquistas catalanes salió campeón uruguayo “con holgura”, como recuerda la web Aguanten Che. Fueron dirigidos por Saúl Rivero, ex ayudante técnico de Roberto Fleitas. Fue un equipo que jugaba “a la uruguaya” y que le ganó al Nacional campeón del mundo del año pasado y al Peñarol que lo había vencido en la Libertadores previa. Sólo perdió con Wanderers y llegó a la antepenúltima fecha con chance de salir campeón de forma anticipada, lo que logró luego del empate frente a Bella Vista.

Luego de la vuelta olímpica y la caravana hacia La Teja, Vázquez se dedicó de lleno a la campaña por la intendencia municipal de Montevideo, el primer espacio político ejecutivo que dirigió el Frente Amplio tras la victoria capitalina en las elecciones generales de 1989.

Progreso accedió a una plaza en la Copa Libertadores de América de 1990, ya sin Vázquez pero con el equipo base que formó el año pasado. Ganó su grupo, que disputó con Defensor de Uruguay, Mineros y Pepeganga de Venezuela.

Finalmente, en los octavos de final, perdió 2 a 0 contra el Barcelona de Guayaquil, en Quito, y empató en Montevideo. El Barcelona ecuatoriano fue finalista de esa edición de la Copa, frente al poderoso Olimpia de Paraguay, dirigido por Luis Cubilla, el uruguayo múltiple campeón del certamen.

Tabaré Vázquez encabezó una gestión municipal que le permitió acceder a la disputa de la Presidencia de la República, en 1995. Ese año, Progreso se fue a la “B”. Atrás habían quedado los sueños de la barriada, que se enfrentaron a la dura realidad de la década perdida de los ’90. La caída de Progreso fue tal que no regresó a la divisional de honor del fútbol uruguayo hasta 2002, pero le salió caro. No se recuperó nunca más, hasta que en 2010 no pudo pagar salarios de los jugadores y le impidieron disputar el campeonato del ascenso. Resurgió en 2012 con la conducción de Leo Ramos y la llegada de Fabián Cannobio.

Progreso disputó hoy el campeonato de la B, en un enfrentamiento contra el puntero de la divisional, Rampla Juniors. El “partido televisado del ascenso” contó con la presencia del actual Presidente de la República, Tabaré Vázquez.

Esta mañana el club del Presidente le ganó 1 a 0 al líder de la B por la quinta fecha del campeonato, un guiño entre su viejo dirigente, hoy en otras disputas, y el antiguo club del barrio, en un partido clásico de la B: cerrado, muy raspado, bajo lluvia y con mucha presión para los defensas, las características que asimilan los tiempos del abuelo de Vázquez –jugador de Progreso en sus inicios–, del propio Presidente cuando empezó con el club del barrio, los partidos con los goles de Johnny Miqueiro en el soñado campeonato del ’89 o las mañanas lluviosas de cualquier uruguayo que pone a rodar una pelota de fútbol en Uruguay y el mundo.

Progreso asciende en 1979 bajo la conducción de Tabaré Vázquez.

Progreso le gana de local 6 a 1 a Nacional, en 1987

En 1990, Progreso pierde contra Barcelona de Guayaquil en octavos de la Copa Libertadores

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