#historia Michelini dijo en Tribunal Russell que Estado de Sitio de Pacheco comenzó la violencia en Uruguay

“El último mes de 1967 marca lo que podríamos denominar el inicio del fin”, dijo Michelini en Roma frente a los jueces del Tribunal Russell II, que analizaba los delitos de lesa humanidad en América Latina, con lo cual Michelini reconoce una línea directa entre los gobiernos de Pacheco y Bordaberry.

El Tribunal Russell, cuyo nombre oficial es Tribunal Internacional sobre crímenes de Guerra, trabajó primero en crímenes bélicos pero luego dictaminó en casos de genocidio. Primero trató sobre Vietnam, pero en 1974 fijó su sede en Roma y estudió el golpe de Estado contra Allende. Trató sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos en Irak, Palestina y Ucrania.

“En la obligación de determinar una fecha, a fin de establecer pautas, es a partir de ese año que se acentúan las diferencias, comienzan a conculcarse derechos y libertades se comienza a restringir la libre expresión, se reprime, se muere en las calles”, según estableció Michelini.

Para Michelini, la violencia abarca la violencia explícita, pero también la violencia política, sintetizada en “el infraconsumo, la riqueza mal distribuida, la corrupción, la pérdida del valor adquisitivo del salario, los privilegios de las clases ricas la escasa asistencia sanitaria, el déficit de vivienda, la política económica dependiente del Fondo Monetario Internacional, la entrega del país a la banca extranjera”.

Pero también “la represión de las huelgas, las medidas prontas de seguridad que son un equivalente a un estado de sitio, donde se limitan las libertades, la congelación de los salarios, la militarización de los sindicatos y gremios, el apresamiento y destitución de los trabajadores.”

Luego de establecer que las acciones de los gobiernos de 1968-1971 y 1971-1973 es el marco de la violencia entre uruguayos, pasó a detallar los delitos de la dictadura cívico-militar como paso siguiente al capítulo anterior.

“Clausuró toda prensa opositora, disolvió los sindicatos y apresó a sus principales dirigentes, intervino la Universidad, destituyó profesores, encarceló a sus máximas autoridades, prohibió toda actividad política y puso fuera de ley a los partidos de izquierda y detuvo,, torturó y vejó a miles de ciudadanos, obreros, estudiantes, profesionales, intelectuales de todas las clases edades y condiciones y mató en la calle y en las cárceles y por diferentes medios, pero siempre asesinando.”

En el capítulo que dedica a la dictadura, precisa: “el capítulo más repulsivo de todo en proceso está constituido por la institucionalización de la tortura. Digamos que abarca todos los aspectos imaginables, tanto físico como espirituales, individuales como colectivos, tanto público como privados y va del plantón hasta la picana eléctrica en un largo rosario de prácticas crueles que detallamos extensamente en el memorando que antes hacía referencia. La tortura comienza siendo para el gobierno del señor Juan Bordaberry, dictador actual y para los militares como un arma de lucha destinada a obtener información. Esto conviene siempre tenerlo presente en el análisis de proceso uruguayo.”

Para Zelmar Michelini, “Los llamados partidos tradicionales, el partido Blanco y el partido Colorado, aún representando intereses de clase, desgastado este último por el ejercicio del poder o por una oposición muchas veces complaciente, eran sin embargo armas al alcance del ciudadano”.

Y cierra: “Los hechos no suceden en vano, siempre hay una sanción moral, siempre hay un juicio de la historia. A ellos nos remitimos pero no pasivamente, aspiramos a ser nosotros mismos la historia de nuestros años. En este Tribunal Russell representamos a los que no han podido venir porque desaparecieron de la faz de la tierra asesinados por el régimen. Nuestra voz es la de todos aquellos que habiendo sufrido no pueden gritar su rebeldía, no pueden proclamar su lucha, pero no solo es una voz de acusación de condena, es también la voz de la esperanza y de fe”.

El Tribunal Russell condenó por crímenes de lesa humanidad a los miembros del gobierno de facto de varios países de América, incluido los de Uruguay. En el año de la sentencia, 1975, los integrantes del gobierno del colorado Juan María Bordaberry en el ejecutivo eran el militar Hugo Linares Brum, el colorado Juan Carlos Blanco, el colorado Alejandro Végh Villegas, el colorado Walter Ravenna, el colorado Daniel Darracq, el colorado Adolfo Cardoso Guani, el blanco José Etcheverry Stirling, el colorado Federico Soneira, con el colorado Álvaro Pacheco Seré en la secretaría de Presidencia y el colorado Aurelio Terra como prosecretario. La mayoría de estos ciudadanos militaron en el sector Unidad Colorada y Batllista.

El nombre del tribunal hace mención a su fundador, el filósofo, matemático y activista político inglés Bertrand Russell, premio Nobel de Literatura en 1950. En esa década firmó un documento en contra de la proliferación de armas nucleares junto al físico Albert Einstein. La primera versión del tribunal es de 1963, cuya subdirección fue del filósofo francés Jean Paul Sartre.

Según éste autor francés, el Tribunal también tenía entre sus objetivos establecer algún tipo de respuesta ética que juzgue los acontecimientos recientes de la historia, a partir de la ausencia de instancias de supervisión judicial.

DISCURSO COMPLETO DE ZELMAR MICHELINI ANTE EL TRIBUNAL RUSSELL II 

 

Zelmar Michelini. Foto: Fundación Zelmar Michelini.
Zelmar Michelini. Foto: Fundación Zelmar Michelini.

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