El recorrido vital de Aarón de #Anchorena fue agitado antes, durante y después de vivir

Aarón de Anchorena era un joven porteño hijo de dos de las familias más acaudaladas de Argentina. Su linaje llegaba a los descendientes de la colonización en el Río de la Plata e incluso tocaba a Juan Manuel de Rosas. Nació en 1877 y a los jóvenes 25 años fue a París como secretario del embajador. Permaneció hasta 1916 cuando, en plena I Guerra Mundial, casi lo fusilan los alemanes.

Ese tormentoso año de 1916 fue otro año movido en el marco de una vida de aventurero. Recorrió toda la Patagonia y se entrevistó con caciques relevantes, corrió caballos, autos, botes, aviones y, por supuesto, globos aerostáticos. Con tal de que no volara más su madre le compró 10 mil hectáreas en Colonia, del otro lado del río, que eligió el propio Aarón junto a uno de sus amigos, el primer piloto argentino Jorge Newberry, montado en su globo.

Ese palacio estilo Tudor que mandó construir tuvo importantes visitas en su juventud, como las del propio Julito Roca, hijo del presidente argentino del momento, el de Marcelo T. de Alvear, su gran amigo que alcanzó la primera magistratura argentina, o hasta Baltasar Brum, que pasó una Semana Santa alojado en la esplendorosa mansión.

Su poderío económico no cayó, pero sí su espacio en la agenda pública, junto con su juventud. Se casó con Zelmira Paz, la heredera de un diario porteño, La Prensa, censurado por el peronismo en los años 50. Pero los últimos años de su vida los pasó en Colonia junto a Elida Llanura, “la negra”, quien el autor Napoleón Baccino introdujo a la luz pública en un libro del año 1999 editado por encargo del Presidente Julio María Sanguinetti. Cuando la conoció, él tenía 74 años y ella, 19.

Dos años después de la pubicación del libro apareció Llanura para realizarle un juicio al Estado y a Baccino por la difusión de información sin respaldo documental ni testimonial. El documento publicado señalaba que Llanura se cambió de nombre por solicitud de De Anchorena y que no tenía “linaje patricio”. Solicitó en su momento unos 500 mil dólares por daños e injurias.

Según Baccino, Llanura estaba molesta porque no participó en el relato del libro, ya que no figuraba en la guía telefónica porque se casó luego dos veces y, por tanto, usaba los apellidos de sus maridos posteriores, lo que hacía muy difícil su ubicación.

El tratamiento de Baccino al personaje Llanura en las páginas del libro fue muy distinto. De ella, hablaba así:

“Los últimos diecisiete años, Aarón vivió en compañía del que quizá fue el gran amor de su vida, ‘La Negra’, una mujer que, se dice, habría conocido en el Club de París, un famoso centro nocturno de la época.

Cuenta la leyenda que ‘La Negra’, como él le llamaba cariñosamente, no tenía fortuna ni apellido, apenas un nombre, Consuelo o Concepción, y que Aarón se lo quitó, rebautizándola con el más simbólico de E. Llanura; extraño apellido, con llamativas resonancias simbólicas, que obedecería sin embargo a la necesidad de mantener en secreto su origen.

‘La Negra’ estuvo a su lado hasta la noche del 24 de febrero de 1965, cuando Aarón pasó de un sueño a otro.

En señal de gratitud por los muchos años de felicidad compartida, le legó una fracción de 800 hectáreas de las mejores tierras de su estancia.”

Aarón de Anchorena se murió en Uruguay, en 1965, en su casa. Su testamento sirvió para que el Estado utilizara ese espacio como lugar de residencia de verano de los presidentes uruguayos. El primero que lo utilizó fue Jorge Pacheco Areco, pero no lo abrió al público. Sanguinetti sí lo hizo en su segundo mandato, dando cumplimiento definitivo al testamento.

 http://www.impo.com.uy/bases/decretos/337-1978/1 

http://edant.clarin.com/suplementos/cultura/1999/10/31/e-01102d.htm

http://www.imontevideo.com/articulos/articulo.php?ref=7

http://www.lr21.com.uy/cultura/56564-se-inicia-hoy-juicio-por-500-mil-dolares-contra-presidencia-y-el-escritor-baccino

http://www.elderechodigital.com/cultural/comple02.html

http://www.elderechodigital.com/cultural/articulo03.html

Tapa del libro Aarón de Anchorena, una vida privilegiada, del autor Napoleón Baccino, por encargo del presidente Sanguinetti. Foto: Mercadolibre.
Tapa del libro Aarón de Anchorena, una vida privilegiada, del autor Napoleón Baccino, por encargo del presidente Sanguinetti. Foto: Mercadolibre.

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