#MalvinasArgentinas La posición uruguaya de respaldo a Argentina cumple hoy 55 años

El 2 de abril de 1982 se desarrolla la Operación Rosario sobre las Islas Malvinas. Con la instalación de un gobierno argentino en el archipiélago atlántico, se cierra un primer ciclo de negociaciones en la ONU donde Uruguay contribuyó a la construcción de una doctrina de derecho internacional que hoy cumple 55 años.

El 14 de diciembre de 1960, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó la resolución 1.514 por la cual esta institución internacional apoyaría todos los procesos de descolonización en el mundo (África, Asia, América Latina, etc.) y “poner fin al colonialismo en todas sus formas existentes”. Esta resolución pone en descubierto el conflicto por las islas Malvinas, ya que Gran Bretaña nunca pudo instalar el “derecho de autodeterminación de los pueblos” para una población que no era nativa ni luchaba por derecho político alguno.

La mala posición política de Gran Bretaña abrió la posibilidad para la apertura de una comisión especial por parte de la Asamblea General de la ONU. En ese espacio se destacó el trabajo del diplomático uruguayo Carlos María Velázquez quien relacionó este problema a un asunto de carácter colonial. La argumentación de Velázquez de 1965 todavía se utiliza en todo el continente para afirmar la soberanía de Argentina sobre las Islas Malvinas.

Cabe consignar que el respaldo con argumentos a la posición del país vecino se realizó en el máximo foro internacional antes incluso de la delimitación del Río de la Plata de 1973, por lo cual la doctrina Velázquez en la ONU queda apartada de cualquier interés particular o subjetivo por parte de Uruguay.

Durante el conflicto bélico entre Argentina y Gran Bretaña, la dictadura encabezada por el presidente de facto Gregorio Álvarez declaró su neutralidad. Montevideo fue base sanitaria para los soldados británicos pero bajo la normativa del Tratado del Río de la Plata de 1973, a pesar de que este texto no ingresó a los documentos internacionales reconocidos por la ONU por oposición británica. La presidencia de Uruguay en las Reuniones de Consulta de MMRREE sobre Malvinas erosionó la relación entre las dictaduras del cono sur, lo que precipitó la caída de todas.

El ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de facto admite en su página web que realizó una solicitud para que en el primer vuelo de prisioneros británicos hacia el puerto de Montevideo incluyera al gobernador de la isla, Rex Hunt. También recuerda los tres puntos de la posición uruguaya ante el conflicto: apego al derecho internacional, recuerdo al respaldo a los derechos soberanos argentinos sobre las islas y, finalmente, apego a la solución pacífica de las controversias. Era la madrugada del 2 de abril de 1982. Como se observa en el relato del ex canciller Estanislao Valdéz Otero, el logro de la diplomacia uruguaya fue demostrar neutralidad ante Argentina (este funcionario y político de la dictadura fue asesor del Herrerismo en política exterior).

Sin embargo, la posición de neutralidad y de rechazo a los conflictos bélicos mellaron la relación diplomática entre ambos países. Si a esto se suma el apoyo explícito de Chile a la potencia británica, la posición de las dictaduras del cono sur en el ámbito diplomático se suma a las explicaciones de la caída de las dictaduras en el continente y la consiguiente recuperación democrática. De hecho, sólo Nicaragua estuvo dispuesta a enviar tropas y únicamente Panamá respaldó las acciones militares en la ONU.

Gran Bretaña se autoproclamó dueña de la Patagonia Argentina en 1908 por decisión de Su Majestad Imperial

Los principales políticos liberales argentinos tenían profundos sentimientos de admiración por Gran Bretaña. Rivadavia gestionó la protección del rey Jorge IV para las Provincias Unidas, Sarmiento pensaba en Europa como la Civilización que ilumina contra la Barbarie latinoamericana, Mitre encabezó la Guerra del Paraguay con fondos ingleses. Ninguno de ellos se opuso a la ocupación de las islas Malvinas en 1836 por parte de los ingleses.

En el Siglo XX, el rey Eduardo VII firmó una Carta Protocolo donde aparecen los dominios de ultramar de las Falklands, incluidos el extremo sur de la Patagonia y el sur de Chile. El escándalo fue tal que en 1917 se corrigió el Procolo pero se tomó una solución más práctica: la corona comenzó el proceso de compra de tierras. En 1948 los británicos despacharon buques de guerra hacia las islas. Durante toda la década del 60 se discutió el “asunto Malvinas” hasta el ’71 en el seno de la ONU. Ese proceso de once años es el que establece que los pobladores de las islas tienen “intereses” y no “derechos de autodeterminación”, porque no son nativos que aspiran a recuperar su independencia sino ciudadanos implantados: los kelpers.

Diario inglés advertía posible conflicto armado en 1975 por medidas tomadas por el gobierno británico

El Sunday Telegraph reconocía el 9 de marzo de 1975 que “Si Gran Bretaña entra a la carrera por el petróleo en Falklands es probable que se produzcan choques con Argentina”. La “carrera por el petróleo” es la Misión Shackleton, un conjunto de buques de búsqueda de hidrocarburos comandado por Lord Shackleton que fue rechazada por todos los organismos internacionales excepto los europeos. La misión terminó en 1976 pero Argentina, envuelta en los momentos previos al golpe de Estado, no contó con capacidad política ni militar como para rechazar la exploración británica. Sólo disparó contra la proa de los barcos, ya en la capital de las islas, Puerto Argentino.

La movida británica rompe la Declaración Conjunta de Argentina y Gran Bretaña de 1971, pero la situación política interna argentina, la crisis del petróleo de los años ’70 y la negativa a continuar con la discusión de la soberanía de las islas congeló el tema Malvinas.

A esta situación se suma la decisión de la dictadura argentina por respaldar la política de mayor tensión contra la Unión Soviética que sostenía el nuevo gobierno norteamericano encabezado por el actor Ronald Reagan, con el cual la dictadura del vecino país pretendía la construcción de una organización defensiva similar a la OTAN, pero en el Atlántico Sur. Esta organización diplomático-militar incluiría en sus puntos la posición de Malvinas, pero la precipitación de los hechos bélicos terminaría por romper el proyecto de unidad de las dictaduras latinoamericanas del Atlántico.

La oposición a Thatcher criticó el hundimiento del ARA Gral. Belgrano, que estaba en zona de paz

 

El buque militar crucero ARA General Manuel Belgrano se encontraba a los 55 grados de latitud sur y 61 grados de longitud oeste, fuera de la zona de exclusión de 200 millas marinas alrededor de las Malvinas, medida instalada unilateralmente por Gran Bretaña.

Sin embargo, fue bombardeada por el HMS Conqueror con dos torpedos MK-8. Las reacciones de la opinión pública pacifista inglesa criticaron la medida, pero la primera ministra británica, la liberal Margareth Thatcher, amplió subjetivamente la zona de exclusión al afirmar que: el Belgrano  “estaba en un área de la cual advertimos a fines de abril ‘a todas las naves que estaban cerca’ que si representaban un peligro para nuestras naves, éstas serían vulnerables”.

La medida a favor del hundimiento del Belgrano no tomó en cuenta que no se dirigía a la isla, que no estaba en el área de exclusión delimitado por los británicos y, sobre todo, que a pesar de estar 18 horas consecutivas bajo la mira del HMS Conqueror, la nave argentina considerada una amenaza (un crucero fabricado en EEUU de la segunda guerra mundial) ni disparó ni se dirigió a la isla.

“Cuando hundimos el Belgrano, el cambio de reglas ya había sido notificado”, afirmó Thatcher. La cantidad de argentinos fallecidos en ese episodio representa a la mitad de las bajas del conflicto militar: 323 personas. Las negociaciones de un mes se rompieron y la guerra directa fue precipitada por la decisión de Thatcher.

Liberales argentinos de la década del 90 impidieron investigaciones de DDHH y del hundimiento del Belgrano

El conflicto bélico de 1982 duró tres meses pero sus consecuencias aún siguen latentes. Los crímenes a los derechos humanos por parte de soldados británicos y argentinos permanecen congelados en juzgados internacionales.

Por parte de los británicos, aún resta la definición de responsabilidades por la acusación de crímenes de guerra luego de la batalla de Monte Longdon y por la violación del Convenio de Ginebra sobre Delitos de Guerra. Sin embargo, el caso más notorio es la congelación de las investigaciones para establecer si el hundimiento del ARA General Belgrano es un delito de guerra, debido a la firma de los tratados de Londres y Madrid por parte del gobierno del liberal Carlos Menem.

Estos documentos fueron negociados y firmados por el entonces canciller de Menem, el economista liberal Domingo Cavallo. Los tratados incluían disposiciones por las cuales el Reino Unido contolaría empresas de forma directa o indirecta para la explotación de los recursos naturales de las islas. También sostiene, de forma harto contradictoria, que la firma de los tratados no significa ni el reconocimiento ni la renuncia a los reclamos argentinos.

Los “reclamos argentinos” corresponden, en realidad, a 10.400.000 kilómetros cuadrados y no solamente a cuatro islas. Por lo tanto, las empresas británicas operan legalmente en suelo soberano argentino desde 1993 gracias a un documento negociado por Carlos Menem y Domingo Cavallo, los políticos liberales más importantes del vecino país.

Además, y a partir de ese momento, las investigaciones sobre delitos de guerra y de lesión a los derechos humanos sólo se pueden desarrollar en juzgados penales británicos a cargo y por iniciativa de los familiares de víctimas de soldados argentinos, una cuestión imposible debido al silencio de las autoridades británicas desde 1982.

Uruguay todavía cuenta con documentos sobre la Guerra de Malvinas

El Observatorio Malvinas de la Universidad Nacional de Lanús participa en un proyecto de recopilación, organización y disposición de documentos relativos a la Guerra de Malvinas producidos por autoridades uruguayas, que fueron confeccionados debido a la necesidad burocrática de gestionar a los prisioneros y heridos devueltos durante el conflicto bélico.

Este Observatorio trabaja desde el año 2013 en los documentos generados desde los Ministerios de Relaciones Exteriores y de Defensa Nacional. Esta posición es de especial interés para la Universidad, explicó César González Trejo al programa “De ocho a diez” de Radio Úruguay.

Estos documentos son muy relevantes en el marco de un proceso de silencio de las autoridades argentinas y británicas, sobre todo de éstas últimas. Gran Bretaña dispuso la reserva de todos los documentos referidos al conflicto por un período de un siglo. Lo normal en ese país es una reserva de entre 20 y 30 años. Pero Argentina decretó la apertura de los archivos recién en 2011, 29 años después de la guerra.

http://www.economia-uruguay.com.uy/Relaciones%20Uruguay%20-%20Argentina.htm

http://www.republica.com.uy/la-doctrina-carlos-maria/112700/

http://www.elhistoriador.com.ar/biografias/r/rivadavia.php

http://www.radiouruguay.com.uy/innovaportal/v/30521/22/mecweb/abriran_archivos_uruguayos_sobre_guerra_de_las_malvinas?contid=12192

Documental “Hundan al Belgrano” 

Portada del diario argentino Clarín del 8 de abril de 1982.
Portada del diario argentino Clarín del 8 de abril de 1982.

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