El sueño de la aerolínea estatal de bandera propia quebró en 2013

PLUNA nació en 1936 por iniciativa de los hermanos Alberto y Jorge Márquez. El 20 de noviembre de 1936 inició el primer vuelo regular en el país. Ese día pronosticaron que PLUNA no iba a tener ni un pasajero diario. Pero en poco más de un año la empresa transportó 2.600 pasajeros y 1.700 kg de encomiendas.

En la siguiente década el gobierno nacionalizó la empresa porque la consideró estratégica para el país, al comprar el 83% de las acciones. En realidad, era la oficialización de la cobertura que le brindaba a través de un subsidio por un decreto de 1937. Diez años después de su nacimiento, PLUNA compró 10 aviones DC-3, de los cuales armó nueve en Melilla, puesto que sólo importó de fábrica la primera unidad.

Compró todo tipo de aviones, incluso Boeing jets. Hasta tenía una frecuencia Montevideo – Madrid, que inauguró en 1981. Pero fue privatizada durante la década del 90, cuando vender espacios de la economía pública a la privada se tildó como “estratégico”. La poderosa Varig compró el 49% de la empresa en 1995, además del control gerencial. Pero separó los servicios de pista, los que dan más réditos en el negocio de los aviones.

La asociación duró once años, cuando quebró estrepitosamente en 2006. Varig debía 3.300 millones de dólares. El Estado uruguayo había puesto 74 millones de dólares en esa década, pero Varig vendió su parte de la aerolínea a la venezolana Conviasa por apenas dos millones de dólares. La compañía de aviación uruguaya valía aproximadamente cinco millones de dólares, medida en acciones de bolsa.

Leadgate es un palíndromo de un mismo grupo inversor

Conviasa no compró PLUNA. Dicen que fue por los rumores de TLC con Estados Unidos. el Estado se hizo cargo de los pasivos que dejó el gerenciamiento 1995-2006 (159 millones de dólares) y buscó otro socio en la región.

Por recomendación de FICUS llegó el grupo Leadgate para comprar el 75%. O lo que es lo mismo: Advent Internacional, un fondo de inversión que manejan, entre otros, la JP Morgan. O lo que es lo mismo: el Nuevo Banco Comercial (NBC). O lo que es lo mismo: Matías Campiani (ex Ecolat, ex OCA correo privado argentino). O lo que es lo mismo: los dueños de FICUS Capital, de Advent y de PLUNA, que son todos los mismos.

Advent está detrás de Ficus Capital, el mismo lugar donde trabajaba Paul Edverse, quien fue puesto como gerente del Nuevo Banco Comercial, y amigo de Campiani. Este fondo también es propietario del Aguada Park.

El NBC, Pluna y Aguada Park fueron concedidos por licitación directa. ¿Los Bombardier, los habrá conseguido el directivo de Leadgate Patricio Amuchastegui con sus ex empleadores de la Bain & Co., dueños de la mitad de Bombardier Recreational?

Pero aquella asociación con Varig, cuando tener línea aérea estatal dejó de ser estratégico, derivó en un millonario juicio laboral que le quitó el oxígeno a una empresa en el CTI. El lunes 9 de junio de 2012 se presentó un proyecto de Ley que liquidó a la empresa y remató sus bienes. Quedaron 900 trabajadores despedidos.

Campiani quedó eximido de responsabilidades legales a cambio de no reclamar el dinero por el 75% de las acciones de PLUNA en un acuerdo previo firmado entre el Estado y el inversor, que fue descartado por la Justicia.

La jueza especializada en Crímen Organizado, Adriana de los Santos, y el fiscal, Juan Gómez, tienen a su cargo tres investigaciones relativas a la exPLUNA: una investigación de oficio iniciada por Gómez sobre el remate de los aviones de la aerolínea en proceso de liquidación y el aval que se otorgó a la empresa española Cosmo, la denuncia que presentó ANCAP donde acusó a los jerarcas de Leadgate de pagar combustible con cheques sin fondo, y la investigación por irregularidades en general, presentada por el Partido Nacional.

El miércoles 18 de diciembre, el vicepresidente de la República, Danilo Astori, señaló en un programa periodístico televisivo (Código País) que PLUNA debía cerrarse porque los insumos eran los más caros de la región (es la única empresa regional aérea sin combustible subsidiado, a diferencia de los que ocurría en 1936), porque la adquisición de 13 Bombardiers de media distancia fue una mala decisión en función de la situación regional (derivada de los permisos de vuelo que peleó con Aerolíneas Argentinas) y, sobre todo, porque estaba legalmente en situación de quiebra, según indica la ley redactada por el abogado Ricardo Olivera, quien también asesoró por la Ley de PLUNA observada por la Justicia.

Astori participó de la última fiesta de PLUNA, donde recordó que por primera vez en su historia PLUNA superó el millón de pasajeros transportados.

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