Defensora argentina de las Audiencias señaló a Ley de Medios de su país como una forma de resolver la tensión de la información como mercadería o servicio público

La titular de la Defensoría de las Audiencias, Cynthia Ottaviano, conversó con La Ventana sobre el reciente fallo de la Suprema Corte de Justicia argentina que declara constitucional a la Ley de Medios de ese país. Dijo que el fallo subrayó la función de regulación del Estado, al que calificó como “incuestionable”, y que a partir de esta sentencia existe una jurisprudencia profunda para analizar a la comunicación como un derecho humano. 

Ottaviano, de paso por el país, señaló que la Ley argentina de Medios es una forma de solucionar la disputa entre la información como una forma de mercadería o como un servicio público. También dijo que el proceso de construcción de la soberanía comunicacional es de todo el continente, por lo cual las distintas legislaciones constituyen un proceso colectivo que abarca a toda la región latinoamericana. Añadió que los problemas de las defensorías de audiencia en el resto del continente son muy similares, por lo cual destacó la utilidad del ombudsman de las audiencias.

¿Cuáles son las primeras reflexiones a raíz de la decisión que adoptó la Suprema Corte de Justicia en Argentina en torno a la Ley de Medios?

Ha sido una gran noticia para Argentina pero también para toda Latinoamérica. Para la Argentina, por supuesto, porque después de recuperación de 30 años de democracia, de construir colectivamente un nuevo paradigma de la comunicación en la perspectiva de los derechos humanos, de promulgar y sancionar la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, luego de tener más de 25 foros de participación ciudadana a lo largo y ancho del país, donde hubo diez mil personas, mil trescientas propuestas, ciento veinte modificaciones al proyecto del Poder Ejecutivo que ya había tomado los veintiún puntos de una coalición para una radiodifusión democrática que eran trescientas organizaciones democráticas de la sociedad civil.

Lo último que faltara era que la Corte resolviera sobre la judicialización de tres artículos y un párrafo de un cuarto por parte de un solo grupo de comunicacional del grupo Clarín. De manera que este fallo que ha arrojado claridad, le ha dado doctrina jurídica a lo que ya había sido sostenido por el pueblo argentino, pero la necesidad entonces de privilegiar la faz colectiva del derecho a la comunicación, la comprensión de que hay un derecho humano, a la comunicación, de dar y recibir información. Entonces, toda posición dominante, monopólica u oligopólica atenta contra la democracia, cuando el pilar fundamental de la democracia es este derecho humano a la comunicación.

Y digo también para toda Latinoamérica porque el proceso de la construcción de una soberanía comunicacional no es sólo la de Argentina, sino de distintos países como están viviendo aquí en el Uruguay. Vengo de participar de un Foro de Nuevos Modelos de Telecomunicaciones en México donde también se está debatiendo en el ámbito del Congreso, cómo debe ser una ley de servicios de comunicación audiovisual, como debe ser la ley de comunicación democrática.

El modelo de la defensoría del público viene siendo observado, porque claro, eso es lo interesante de que casi toda la región esté con este despertar con su conciencia comunicacional porque vamos viendo y acompañándonos en las distintas etapas. Hay toda una etapa de construcción ciudadana pero luego hay toda una etapa de implementación de la ley de servicios de comunicación audiovisual y de posible judicialización. Lo que estamos diciendo aquí es que hay una puja distributiva que no sólo es económica sino que también es del sentido y que quien detenta el privilegio no lo quiere ceder.

En la presentación ante la Suprema Corte de Justicia usted dijo que esta ley de medios “poco sirve si no altera la matriz económica”. ¿Cree que esta es la manera de solucionar la tensión entre información como mercancía e información como servicio público?

Es una de las maneras. Si no se altera esta matriz económica neoliberal, autoritaria y mercantilista que tenía la Argentina, no va a haber manera de tener una profundización democrática. La Corte tuvo en sus manos la posibilidad de dejarnos profundizar a la democracia o hacernos retroceder treinta años. Yo invito a que lean el fallo de la Suprema de la Corte de Justicia de la Nación, porque es extraordinario en cuanto al nivel de profundidad sobre el derecho a la comunicación y todas las causas y consecuencias que derivan de ese derecho humano. Creo que es fundamental cómo ha sido dicho que el Estado tiene un rol incuestionable – palabra que se utiliza – para la regulación, porque por supuesto que el que desarrolla una posición dominante oligopólico o monopólica no va a querer ceder si no hay un Estado fuerte que garantice igualdad para todos. Es es una clave. Las reglas de la democracia tienen que ser las mismas para todos.

¿En el resto de América Latina se puede observar esto?

Si, absolutamente. Como te contaba vengo de México y venimos trabajando en el sentido de cooperar con la experiencia de Argentina y también nutrirnos nosotros con esta experiencia de México. Estuve en Brasil donde también compartimos distintas preocupaciones vinculadas con la comunicación. He estado aquí en Montevideo, esta es mi segunda visita como defensora, también debatiendo en el marco de una conquista de una comunicación democrática. Estamos en contacto con Paraguay, en Ecuador se ha vivido un proceso muy profundo, en Bolivia. No hay duda de que esto es un movimiento latinoamericano que bien puede nutrirse, como he dicho en Brasil.

Promuevo la necesidad de tener un defensor de las audiencias latinoamericanas, porque nos permitiría hacer investigaciones regionales, nos permitiría tomar experiencias anteriores. Vos sabés que se van replicando muchas de las circunstancias. La tarea de los defensores o de las defensoras son casi idénticas en todas partes del mundo, con algún atributo mayor, alguno menor, pero la realidad es que los reclamos y las consultas tienen muchísimo que ver como pasa en Colombia o lo que ocurre en Argentina, o en México y demás. Así que veo que necesitamos una unión de defensores latinoamericanos para fortalecer este concepto: la comunicación como un derecho humano, de la información como un derecho, como un servicio y no como una mercancía.

 

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