Oscar Andrade: “¿En qué se va a transformar la interna del Frente Amplio? ¿En la carnicería entre Constanza y Tabaré en el debate mediático?”

Esta es la cuarta entrevista a un militante surgido del semillero frenteamplista. Oscar Andrade es secretario general del gremio de la construcción, el Sunca e integra el Partido Comunista desde los 13 años. Fue un adolescente que tuvo que salir junto a otros compañeros suyos a reconstruir su partido tras la caída de la Unión Soviética. Durante una hora en el café Yaguarón, a una cuadra de la sede de su sindicato, conversamos sobre una de las cuestiones que más lo apasionan: el por qué y para qué “pelarse las patas” por la herramienta política.

Inicios de la militancia

Me vinculo a la lucha social en la Federación de Estudiantes del Interior en el año 1988. Me eligen delegado de clase. Tenía tres años. En primero de liceo. Mi vieja era tupa, estuvo en cana en el arranque. Estuvo en cana en la huelga general y quedó muy resabiada. Ella militó socialmente después y recién se vinculó del 95 para adelante. En esos años como que había cerrado una persiana. Mi viejo era colorado. Era del Partido Colorado batllista que tenía alguna experiencia de militancia política juvenil. Con 13 años en el 88 militar era muy común por varias cosas. Primero porque estaba la juntada de firma por la ley de caducidad, porque había un movimiento muy fuerte. Había toda una circunstancia porque en realidad… te aclaro que yo soy de los 90. Mi década de militancia es la de los 90. Pero el quiebre es tan duro de los que veníamos mirando a la generación que salía de la dictadura y la había derrotado. Para nosotros lo heroico era el compañero que había logrado grafitear o pintar algo aunque sea en marzo del 85. Recuerdo que había todo un movimiento por acción por el liceo nuevo que se inaugura a finales del 89. Yo era federado e independiente. Mi hermana, que es un año y medio mayor que yo, se había afiliado a la Juventud Comunista en el 87. Llegar a casa con el carné, en el 87, mi vieja era tupa, ¿viste?, fue terrible. Terrible. Entonces yo, por más que de diez, nueve eran de la Juventud Comunista del gremio estudiantil, me mantuve independiente. Para ser amplio, en las delegaciones me metía, me integraba. Para meter uno que no fuera… y anduve bastante bien.

En el 89 me afilié a la UJC. Mi primer vínculo fue en el movimiento estudiantil que además tenía una veta cultural. Había una murga en Progreso llamada Aguante la Estacada en el 87, después se llamó La Solidaria en el 88, donde la mayoría – había algún compañero blanco, otro colorado – la mayoría eran gurises de la Juventud Comunista. Generaba una práctica importante. Esa murga tenía un couplé que era de la papeleta verde que la hacía Karina, una compañera que es profesora de literatura ahora. El couplé era para la juntada de firmas. Y la murga iba a una kermesse gratis a una actividad solidaria gratis, donde se juntaba ropa, una cosa que se hacía en la izquierda. Era común que vos te juntaras a reunir ropa a llevar a los barrios más pobres, para el día que se hiciera la kermesse en la escuela para repartir a los gurises que no tenían.

Cuando hoy nos critican las brigadas solidarias me da tanta rabia… yo me hice de izquierda ahí. No había leído El Capital. O sea, qué bueno lo que hacen estos locos, que van gratis, además juntan firmas, hablan de justicia. Te aclaro que el primer quiebre fue el resultado de abril del 89, que fue un revolcón… en esa época, yo no voté, no le dábamos mucha importancia a las encuestas, pero fue la primera campaña que me tocó participar. No hice un puerta a puerta, pero a nosotros nos ponían en bicicleta con una batería y los parlantes con el jingle “vote la lista verde” a dar vuelta a la manzana mientras algunos compañeros, que tenían 18 y 19, salían a hablar con los vecinos. Mis primeras experiencias de militancia fueron a nivel estudiantil, con alguna movida que hacíamos muy espontánea. Lo que fue un poco más duro por el resultado fue la juntada de firmas que venían después los viejos del partido y te decían “no mirá que en realidad ganamos, porque en términos históricos ganamos, llegamos a un 40%”. Había que hacerlo. Visto a la distancia a veces uno es hasta demasiado agresivo con ciertas caracterizaciones, porque vos decís en un debate más emblemático “había que haber definido en julio del 73 que fuimos derrotados en la huelga”. Andá a decir ese mensaje en aquel momento.

No sólo hay que interpretar

Hay compañeros de izquierda hoy, que una de las referencias históricas de los más importantes de los barbudos, Tesis 11 de Feuerbach, decía: “los filósofos se han encargado de interpretar el mundo, se trata de transformarlo”, hoy es a la inversa, se trata de interpretarlo. Acá tenés una lógica de cultura que ha hegemonizado a sectores importantes del pensamiento progresista, de compañeros queribles que se quedan en la interpretación. Y en realidad yo me hice de izquierda sin tener la más puta idea del programa del Frente Amplio en su momento. Me hice comunista mirando a los que se rompían el culo y admirando a algunos compañeros. Yo siempre pongo la experiencia de mi afiliación. Yo como la llevaba tan coqueta no me quería afiliar, sabía que tenía más beneficios y menos complicaciones. Pero hay una actividad de homenaje al Che en la que va Sergio Cañera, un hermano de un compañero mío de liceo, un poco mayor. Era uno de los que admirábamos porque había sido responsable de organización de la última etapa de la organización clandestina de la Juventud Comunista y tenía en su haber cosas que ninguno de nosotros había podido hacer. El loco se agarra cáncer. Hay una reunión de una actividad del partido, explica que había salido la semana anterior, el bicho se lo estaba masticando y no le daba para levantar los baldes ni las brochas. Nos pide “compañeros me quiero morir militando, sé que no me queda otra, denme una changa”. Uno dice “bueno a partir de mañana te damos una biblioteca acá para que estés repartiendo libros”. A los dos o tres meses se nos muere el compañero. Pero yo me morí de vergüenza. ¿Yo cómo no me voy a afiliar donde está este loco? Si el tipo estaba afiliado a la IDI yo me iba a afiliar a la IDI, ¿se entiende? El vínculo de la inmensa mayoría es emocional. Hay intelectuales, Ruben Yáñez es uno, comentaba, que recorre todo un proceso de elaboración teórica, de aprendizaje, de reafirmación, de polémica, de síntesis, hasta que en algún momento de su vida toma la decisión A, B, C. Pero te diría que la inmensa mayoría de los militantes de izquierda el primer vínculo que tenemos con la organización es emocional.

Cuando quiebra el partido, el rejunte que se armó para reconstruir la juventud comunista donde pasamos muchos de ser militantes de un círculo del barrio a miembros de la dirección que teníamos además explicar desde la lógica de la dirección qué había pasado en el este de Europa. Una cosa infame. Ir a buscar compañeros que tenían 20 años más de militancia que vos a explicarles desde la lógica de lo que éramos dirección de golpe porque quedamos. No éramos dirección por un mérito distinto al que quedamos afiliados. Casi obligatoriamente ibas a hablar con tipos que te daban vuelta cinco veces en el aire y tenías que ir a comprar a la feria algún un libro para decir bueno, voy a ir con más argumentos. Tuve una segunda experiencia que fue en el medio rural. Yo soy de Villa Felicidad, entre Progreso y Joanicó, todo quinta. Allá desde sexto de escuela para adelante, toda la zafra la hacés de juntada de manzana, la de uva. Ahí hubo un intento que fue una primera experiencia muy fracasada de tratar de generar alguna reivindicación mínima pal medio rural, en SUAR, el sindicato de rurales, nos dieron vuelta como una media, pero habíamos intentado que los menores trabajáramos 6 horas, que un precio mínimo para el cajón de uva, muy difícil de aplicar, porque las viñas son todas distintas… fracasamos. No nos dio nadie más trabajo. La primera experiencia sindical fue esa.

A mi me pasa que a los quince me meto a trabajar en panadería, mi viejo era chofer de Acodike, repartía gas con él, justo queda una vacante en panadería de un compañero que laburaba en Nuevo París, que era de barrio Obelisco, y ahí me agarra el oficio de panadero que fue mi segundo sindicato un poco más armado. Muchos era anarcos. Pero tuve el orgullo de integrar el SUOPA durante 2 o 3 años. Después tuve un año en la bolsa de trabajo antes de entrar en la construcción. Volví al SUOPA en la crisis. En la crisis no me daba trabajo nadie. En realidad en los 90 no te daba trabajo nadie, en la crisis fue peor. En un momento muy acorralado, sobreviví en 2003 trabajando en panadería un par de días por semana. No me olvido más. Justo encontré una licencia de un compañero.

Yo entro en la construcción en el 93. Entro en un gremio que estaba a contra mano de la historia. La polémica que dominaba el discurso político, sindical, de izquierda, de los comunistas, era la tesis de Fukuyama. Nos habían atravesado. El debate social no era sobre la alternativa socialista-capitalismo, era sobre la alternativa capitalista-capitalismo, era sobre el sujeto histórico, era que el sujeto histórico no era más la clase obrera y era que además en la circunstancia actual del mundo globalizado ya no existía el imperialismo, era una categoría superada.

Entramos en un mareo donde confundimos la elaboración teórica, necesaria y crítica de nuestras organizaciones al desprecio de las formas de organizaciones históricas. Todos entramos. No soy iluminado “in” ni iluminado “out”, pero lo que sí converso con compañeros en el debate de hoy, de la participación, donde algunos me dicen “pa, metiste 15 mil en una asamblea”, le digo, mirá nosotros participamos de la discusión de las formas de participación y participamos del desprecio de las formas históricas, era una cosa anquilosada, cuanto más la pudiéramos pudrir mejor, y estaban las formas nuevas, no sé cuáles son. Si vos a la organización popular les despreciás las que tienen, y no le colocás ninguna, entramos en una perplejidad que nos acalambró. Y mientras tanto nos iban sacudiendo en todos los planos: económicos, políticos, culturales. Nosotros nos acordamos de alguna que logramos atajar, la de las empresas públicas. La mayoría nos la comimos. ¿Cómo el movimiento obrero pierde del ochenta y pico de negociación colectiva, pierde el 18% y no quemó las naves? ¿No supimos, no pudimos? Te aclaro que pienso en un proceso en el que si me tocan el salario que tengo ahora, bueno, la pradera se incendia. Capaz que me lo tocan, pero vas a tener que incendiar la pradera. No vamos a retroceder en conquistas tan pesadas.

Lo que debería debatir la izquierda

La izquierda hoy debate el candidato como si fuera un mago y debate el programa como si fuera un hechizo. En realidad, el debate más pesado, el que nos importa, que es la construcción de la correlación de fuerzas, que hace posible que el candidato y programa caminen para donde tienen que caminar, está ausente. La construcción del espacio del poder popular del tejido social que es capaz de soportar determinadas reivindicaciones, eso no se debate.

A mi me da fiebre. Nosotros en la construcción debatimos. Y durante todo el año estuvimos debatiendo preparándonos para esto. Y si hubo 15 mil ahora porque de arranque estuvimos discutiendo. Precisamos pueblo, en el plano educativo, vincularnos allá, vincularnos acá, organización de abajo, fortalecer cada departamental. Hoy nos agarra en el estado que nos agarra porque hicimos un congreso en donde fueron 2 mil delegados, que tres meses antes tuvieron los materiales, tuvimos miles de asambleas, pasamos 1.500 compañeros por curso, o sea generamos una condición previa que nos preparó para esto. Tenemos una enorme dificultad para el trazado de estrategia. Lo cierto es que en los 90 eso era todavía más duro, nos agarró con mucha perplejidad, y después pasar a una condición que era radicalmente distinta a la que me tocó iniciar en la militancia. Que era: militás en los 90 y sos un enfermo. Yo llegaba al barrio de una pegatina y me decían, “pero papá, qué estás haciendo, decime que venís de fumar porro, que venís del quilombo, que venís de jugar al fútbol, de emborracharte, pero de una pegatina no”.

Nosotros hoy tenemos un acuerdo con Presidencia para trabajar en los hogares de ancianos que están en situación de calle, otro convenio con el SIRPA, otro con el Ministerio de Economía para préstamo de vivienda, ya nos vamos a juntar con las intendencias para ampliar las becas de estudio del sindicato, o sea queremos profundizar una serie de iniciativas que coloquen ese elemento pesado. La izquierda en la institucionalidad y la izquierda en el terreno social tiene posibilidades de potenciar transformaciones profundas. Va a tener líos y hemos tenido líos. No me importa. Hemos tenido las tales batallas por la bolsa de portland cuando la demoraron dos años para que fuera de 25 kilos, y la verdad, íbamos a defender la espalda de los compañeros. Tenemos líos sabiendo que estamos en un proceso de transformación profunda del país. No tengo lío olvidándome de eso. Sabiendo que estoy en este escenario. Esa que es tan sencilla nos cuesta enormemente. El otro tiene que gobernar, teniendo lío y sabiendo que tiene que defender determinado interés pero teniendo claro esa base social defendiéndola a muerte porque sino no hay transformación popular. Esa relación nos cuesta montones. Para mi en los 90 nos sabotearon ese costado de la identidad. Vos eras del lado laburante y eras de un barrio obrero y tenías la lógica de un barrio obrero. Yo me crié en un barrio muy humilde y en donde el tipo que andaba con zapatos muy caros lo mirábamos mal. En los 90 fue muy pesada la construcción de la identidad a partir del consumo. Soy lo que tengo capacidad de consumir y si no tengo capacidad de consumir no existo.

¿Cuánto ocupamos el debate en temas como la matriz energética, la infraestructura, la educación, el hambre en el mundo, los problemas geopolíticos? Pero no en términos de un grupo de especialistas, sino en un debate que tiene que ser pensado… ¿por qué te pensás que tuvimos 15 mil tipos con los brazaletes amarillos por los cinco cubanos? Porque se ha intentado desde abajo, explicándolo, desde los miles de trabajadores de la construcción que han sido operados, buscando la vuelta para que la comprensión sea de masa, porque si no es de masa, si es para el grupo de escogidos, estamos fritos. Entonces tenemos que hacer un esfuerzo enorme por entender que la lucha política tiene que pensarse en el marco de la correlación de fuerzas para no caer en la adjetivación fácil o en las consignas que pueden ser las más radicales pero son sectarias porque no acumula en el sentido popular y en esa batalla tenemos enormes dificultades.

Puede ser falta de formación y puede ser los problemas heredados de la dispersión y puede ser el triunfo de la estética neoliberal de lo inmediato y del éxito y también es la pérdida de referencias. El militante de izquierda no es gil. Y también tiene claro y ve y percibe cómo de algunas formas que éramos muy críticos nos empiezan a colar.

Más y mejor fraternidad

Hoy hay que recuperar mucha más fraternidad. Nadie entiende cómo nosotros nos llevamos tan bien con Astori, con Lorenzo, o que somos amigos del Flaco De los Santos, pero amigos eh. Porque pareciera que por algunos pre conceptos nos tienen que ubicar que los debates internos sí o sí son fraticidas. Los debates internos tienen que ser ricos y fraternos. Duros, polémicos pero fraternos.

El flaco Arismendi está en la delegación de los partidos comunistas que intentó generar una condición de un esquema de debate en medio de la escisión China y Unión Soviética. Se arma un grupo de Partido Comunista; estaba el de Cuba, el de Italia y el de Uruguay que fueron a reunirse con Mao primero y después con los soviéticos. El proceso de elaboración conjunta que colocan para la polémica es un concepto muy válido, más allá de que fracasó. Era: hagamos un ensayo teórico de la realidad, estos son los elementos que generamos en conjunto, generemos acciones conjuntas que unan, tenemos estos elementos que están en debate… habían armado una metodología para intentar que lo que era el movimiento comunista internacional en su momento no se quebrara. ¿Hoy en qué elementos tenés polémica? Yo que sé, el papel del Estado en la economía. Si la polémica tiene que ser real y tiene que salir de las posturas rígidas, entonces armemos equipo. El tema es que no las polemizamos, la polemizamos por la prensa. Yo calculo que deberíamos discutir el papel de la integración regional, la matriz energética, y hay asuntos que se resuelven desde el punto de vista geopolítico. Y además este es un continente cada vez más estratégico. Este es un continente que tiene el cuarenta y pico por ciento del agua, que tiene la mitad de la biodiversidad, es rico en recursos minerales.

La unidad tiene que estar en la mirada larga. Relación movimiento sindical y gobierno, yo creo que ese es un centro estratégico, es decir el grado de espacio y conducción de poder popular se puede armar en conjunto y la resolución de las contradicciones, las nuevas formas de democracia, hay un conjunto de elementos que pueden alumbrar un horizonte estratégico que construye la lógica de emancipación, con un mundo que necesita ser emancipado, con un mundo que tiene 20 millones de esclavos, millones que pasan hambre, que cinco mil gurises mueren por día de neumonía y diarrea, requiere ser transformado. Sobran argumentos para entender el proceso de transformación. En lo que tenemos que ponernos de acuerdo es cómo nuestros instrumentos políticos, cuáles son la correlación de fuerzas, qué es lo que se discute hoy. Hay un debate que es distinto.

Estamos de acuerdo que necesitamos tener un control social mayor de la economía, o mayores niveles de soberanía. Capaz que el problema es que vos pensás que no tenemos correlación de fuerzas, capaz que estoy de acuerdo, o capaz que tenemos que discutir cómo la construimos, pero ese debate está ausente, entonces debatís desde las medidas y no de la construcción de la correlación. Es el debate que tenemos para el año que viene, ¿no? Candidato tal o candidato cual. Yo creo que va a ser Tabaré el candidato, está cantado. Y más allá del programa, el debate de cómo convocamos a los militantes de izquierda, construir la correlación de fuerzas que haga posible el programa de transformaciones populares en la etapa que viene, está con un mensaje subliminal que es “te alcanza con votar” o “te alcanza con votar y hacer campaña”.

Votá y hacé campaña que después el gobierno te va a resolver. Yo me sublevo. No le falto el respeto al compañero pero pienso distinto, pero tenemos que polemizar y después en todo caso será si yo convenzo o el otro convence. Pero pienso distinto hasta de compañeros de mi partido que repiten el mismo discurso, hablan del gobierno como de las cosas exclusivas. Ningún gobierno va a transformar exclusivamente nada. La categoría de democracia avanzada que es una referencia teórica a enriquecer, de la que por lo menos yo parto, es algo más complejo que las cosas que hace bien el gobierno. Y nadie explica.

Construcción colectiva

Después de un gobierno como el de Batlle, con los resultados que tuvo, haber batido récord en materia de desocupación, de pobreza, de exclusión social, de deuda externa, de desmantelamiento del aparato productivo, o sea no tenías un peor gobierno para poder comparar. Peor no podría haber sido. Le sucede un gobierno del Frente Amplio con Tabaré Vázquez a la cabeza que tiene resultados radicalmente distintos que los de Batlle, desde el punto de vista de la generación de empleo, bajo nivel de pobreza, de indigencia, reformas de la seguridad social, retoma relaciones con Cuba, Operación Milagro, Plan Ceibal… no hay duda que tenés una gestión de gobierno con distintos resultados que la gestión anterior. Ahora, el Frente Amplio gana las mayorías parlamentarias a las 12 de la noche con un matemático de álgebra calculando cómo diablos llegamos a la mayoría parlamentaria. No darnos cuenta que la realidad nos está diciendo que no alcanza con gestión, sino que el análisis político es más hondo, más en una economía periférica y dependiente, es una locura. Ahora, ¿cuánta de nuestras organizaciones podemos procesar este debate? Muy poco. También la mía. No es un problema colocado hacia las demás fuerzas. Yo me agarro una calentura con el congreso que vamos ahora en donde buena parte no promueven discusiones que son las que generan alternativas y sacan focos que a veces te llevan a la desilusión o a la algarabía pero no a la praxis. No te están orientando a praxis, estamos con una dificultad… nosotros teníamos 800 afiliados y hoy tenemos 40 mil, teníamos cuatro gatos locos en Conaprole y hoy movilizás 15 mil, es un elemento práctico a colocar. En definitiva es un debate sobre realidades. ¿Por qué se puede hacer acá? ¿Cuál es la condición que hace que acá se pueda hacer y en otras áreas de la acción social, sindical y política no? ¿Por qué un 70% del congreso es menor de 30 años? ¿Les picó una mosca que tenían que participar al SUNCA a los jóvenes? ¿Es casual? ¿Por qué 6 mil quinientos tipos van un sábado gratis a laburar al asentamiento más pobre? Hay una construcción colectiva muy amplia de miles de compañeros. En todo caso se sintieron parte de la construcción de la orientación. ¿Qué sienten los compañeros que no pudieron aportar una línea en el congreso, que tuvo tres meses antes los documentos? Pero se sintió parte. No fue que la participación era un adorno. La construcción de la confianza en las organizaciones es un laburo gigantesco. Lo perdés en cinco minutos. Pero es un laburo gigantesco.

Si suponemos que la construcción del frenteamplista con su herramienta Frente Amplio está ganada de por vida y no pensamos que tiene que estar arriba de la mesa planteada todo los días, con distintas herramientas para promover el vínculo afectivo, social. Si no construís relaciones humanas solidarias no vas a cambiar nunca, y las banderas solidarias son nuestras. Hoy hay compañeros que aseguran que ganamos las elecciones que viene. El mismo discurso que teníamos en el 2008. Están ganadas. Y ganadas en primera vuelta. Nadie lo duda, desconociendo la astucia, la capacidad de la derecha. Te enfrentás con bruto monstruo y vos pensás que está ganado. Un delirio. Yo sé que hay que dar un mensaje optimista pero movilizador. No optimista para decir “quedate quieto y andá a votar”.

La tensión de la batalla política que va a estar por el lado de la negociación colectiva, por la seguridad ciudadana, de las políticas sociales si son un gasto inútil e innecesario o es una herramienta pesada. Hoy hay una enorme dificultad de que el planteo sea “vos sos necesario hermano a muerte”, no para venir a escucharme para ser el fiscal, sos necesario para la construcción política, para vincular los dramas del barrio con los temas políticos generales. Ser de izquierda era eso. ¿De dónde salió Tabaré, de los merenderos, de La Teja? Pero en general ser de izquierda era una referencia en donde vos estás vinculado a todos los temas… y la barra para legalizarse, los bolches armaban los cuadros de fútbol, la estrella roja no sé qué. Hay una necesidad que no sé si nos va a revolcar el año que viene en las elecciones pero sí nos va a revolcar si no la cambiamos. Será el año que viene o será cuando la crisis económica capitalista nos deje menos margen, menos paño y los números nos den distinto y la gente piense que empezamos a gobernar mal porque el capitalismo nos da números distintos.

Nosotros estamos tratando de dar un debate abierto en el PIT-CNT y tratar de darlo con los demás compañeros, convocando a discusiones abiertas, a veces informal, sin prensa, sentarnos a discutir con el ministro tal, “mirá, la vemos así”. Yo me muero de disgusto si la acumulación de doscientos años de lucha popular termina entregándole la banda al Cuqui chico. Recomponer los contenidos históricos es central.

Hay que moverse

No hay duda que la izquierda generó transformación, lo que estamos diciendo es que esas transformaciones no han transformado la movilización popular para generar niveles de sustento político en la sociedad… a ver, fue clarísimo cuando los camioneros cortan la entrada de ANCAP. ¿Qué comité de base organizó la camionada para ir a movilizarse? Ninguno, porque ninguno está movilizado. Tenemos una percepción, no sé si de desprecio, pero de desinterés por acción y movilización popular. Hoy tenemos un déficit. Las asignaciones familiares universales es una conquista de la izquierda, pero si hasta en los sectores populares eso se ve como un gasto público inútil estamos derrotados.

La gestión está bien pero este tipo está enojado porque él superó el tope y no cobra más la asignación y cobra la otra que compra un vino y entonces va a votar en contra de eso. Lo que decía Lula el año pasado cuando vino al país, puta, históricamente los sectores dominantes nos han enseñado que cuando hay devolución de impuestos, un beneficio tal, para una empresa transnacional eso es una inversión y cuando hay para el pobrerío políticas sociales es un gasto. Nos han educado así y romper eso es pesado. Apropiarse de las conquistas es central. ¿Qué hacen los sectores dominantes? Resisten a que vos tengas una conquista. Una vez que vos la lográs, intentan divorciar la conquista de la fuerza social que lo logró. En el 58 salimos junto a los estudiantes a conquistar el seguro de desempleo. Luego a conquistar la asignación familiar y parte del resultado del fin de ese año es que se votan esas leyes. Ahora, hoy le pregunto a un compañero qué es el seguro de paro, me dice “una cosa que da el BPS”, no dice mi conquista. Entonces la derecha dice que el descenso de la pobreza es sólo un dato macroeconómico producto del precio de los comoditties exclusivo. Como que ellos también lo harían. Entonces, tenemos un debate político ideológico que la negociación colectiva es el resultado de los tiempos.

En el año 2008 luego de una larga batalla peleamos para poder generar la condición de la posibilidad de tener una ley de mano de obra local que vinculara el trabajo de la construcción con la mujer jefa de hogar que pasaba por los planes del MIDES. Logramos meter dos mil mujeres. Y peleamos mucho para que un 35% de ingreso de los peones fuera de ahí, de los planes transitorios, donde la mayoría son mujeres. Nos costó muchísimo convencer a la izquierda. Después que nos costó mucho convencerlos y que después se vota solo con los votos de la izquierda, la izquierda no le cobró la cuenta a la derecha. No fue a los comité de base a decirles, “miren estos que estuvieron diciendo que los pobres son unos vagos, que no quieren trabajar, cuando aprobamos una ley para el ingreso de los pobres al trabajo la votan en contra”. Son unos sinvergüenzas. No alcanza que hagamos solo ese discurso acá entre los trabajadores de la construcción.

La izquierda no asumió la dramática contradicción de fuerzas que son tan funcionales al empresariado, que hasta se expusieron a quedar pegados políticamente, votando en contra de esa ley con tal de no chocar. La izquierda, somos tan débil desde el punto de vista orgánico y metodológico que en vez de cobrársela hasta el día del juicio final se la dejamos gratis. ¿Cómo logramos que determinado espacio que venimos traduciendo socialmente se exprese políticamente? Mucha de esta barra que hoy todavía está reticente, entienda que su changa es transformar la herramienta política. Es meterse al comité y decir “muchachos, vamos por este lado”. Yo recorrí el 25 de agosto tres comité de base, yo era joven, me quiero morir (risas). Tenemos una dificultad política en la izquierda que tenemos que asumirla todos. No podemos pensar que son solo problemas organizativos, son problemas de fundamentación teórica.

Creo que en general el principal drama es ideológico. Hay muchos compañeros que están viendo el proceso del gobierno del Frente como un hijo no querido. Como el encuentro de la biología con la biología. No como su construcción histórica de la que es protagonista y a veces porque tampoco abrimos la cancha para que sea protagonista. A veces tenemos compañeros que les molesta la participación. Hoy colocamos el debate político en términos mediáticos, con operaciones mediáticas. La unidad creo que se construye debatiendo con los compañeros en el acuerdo o en la discrepancia, pero fundamentalmente en la discrepancia y esto que es tapa de libro nos cuesta entenderlo.

Pongo un ejemplo, si el Frente Amplio es derrotado el año que viene, si nos derrotan electoralmente vamos a tener cien años para echarnos la culpa, porque vivimos la interna con histeria, con mucha tensión… y la que nos acomodó fue la dictadura. Y el neoliberalismo. Nos golpeó a todos. Las razones de la unidad son hondas, de contenido histórico, programático. Tenemos la changa de la gestión pero se milita menos y la militancia es la que une. ¿En qué se va a transformar la interna del Frente Amplio? ¿En la carnicería entre Constanza y Tabaré en el debate mediático? ¿Entre algunos que se insultan mucho? Tamos liquidados. Si vamos a preparar así al destacamento popular para la batalla más pesada, todo el mundo sabe que en octubre estamos liquidados. La responsabilidad es gigantesca. Ahora, hasta en las redes hay compañeros que se les va la moto. Tenemos que dar señales hacia dónde, cómo y qué discutimos.   

6 comentarios

  1. Me parece increíble que de la larga entrevista que le hicieron a Andrade, donde él dice cosas super interesantes para la izquierda, lo que hayan retenido para hacer un título sea la última frase, sobre la interna del FA. Qué poco laburo periodístico!! Dale con el facilismo de los títulos!!

  2. COMPARTO!!!Y SI…SI NO SE CAMBIAN LAS EXTRATEGIAS,SINO VOLVEMOS AL PERMANENTE COMPROMISO CON TODOS…ES DIFIL,EL PORVENIR!!!NO ASUMIMOS COMPROMISO CON Y DESDE LA JUVENTUD…LOS VIEJOS DIMOIS Y SEGUIMOS DANDO,PERO TIENE QUE HABER RECAMBIOS POR EL BIEN DE TODOS!!!MAS ALLA DE LOS QUE SOMOS DE IZQUIERDA.CASI TOD@S EN LA COMODA,ESPERANDO….ESTAMOS DEJANDO ESPACIOS QUE HAQN SIDO SIEMPRE NUESTROS REDUCTOS.JUGUEMOSNOS POR DESENTRALZAR EL F.A.SALUD COMPAÑERO!!!!

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