Mónica Xavier: “Ahora hay un mayor respeto por los derechos de las mujeres”

La presidenta del Frente Amplio, Mónica Xavier, trabajó los temas de la salud sexual y reproductiva a lo largo de su dilatada trayectoria en el Parlamento. No es casualidad que hoy La Ventana busque su palabra, luego de la apertura de un nuevo capítulo de la agenda de derechos sociales que impulsó la fuerza política de izquierda.

Recordemos que un 13 de abril de 2004 la por entonces senadora se dirigió al presidente del cuerpo legislativo, defendiendo un proyecto de ley sobre la materia, en éstos términos:

Sr. presidente, creo que este el momento de que decidamos entre todos y frente a todas las mujeres uruguayas de hoy y mañana, que sí vale la pena salvarles la vida, que sí vale la pena reconocerles sus derechos sexuales y reproductivos, y que sí vale la pena suscribir un nuevo compromiso de respeto y garantía integral de derechos humanos con perspectiva de género y participación equitativa que permita la construcción de un Uruguay más democrático”. ¿Lo que pasó ayer también hacen válidas estas palabras de hace 10 años?

Mónica Xavier: —Creo que sí. Las luchas en estos temas llevan mucho tiempo. Y esto que pasó ayer es un acumulado de varias décadas. Las últimas décadas fueron las que, a nivel del legislativo, tuvieron como consecuencia la presentación de proyectos de ley -en las dos últimas legislaturas votadas por la mayoría del cuerpo-. Pero durante toda la recuperación democrática en cada legislatura hubo, con firmas de legisladores de diferentes partidos políticos, proyectos con diferente óptica que trataban de generar ese nuevo consenso en el tema. Por eso me parece que esto no es una campaña de pocas semanas o de un par de meses.

Esto es un acumulado de organizaciones sociales, principalmente de mujeres, de mujeres políticas de muchos partidos que trabajaron para lograr esto y de aliados varones que también los tuvimos para alcanzar las mayorías necesarias. A partir de ayer hay una mayor tolerancia, en la sociedad hay un mayor respeto por el derecho de las mujeres en una situación de vulnerabilidad importante, como es la de tener que definir sobre proseguir o interrumpir su embarazo.

Periodista: Vulnerabilidad que no tiene que ver mucho con la condición social, si bien pesa, porque en realidad es una tema que atañe a la condición de la mujer, de la pareja.

MX: —La vulnerabilidad se agrava cuando la situación a resolver se le suma cuando es una mujer con pocos recursos económicos, en el interior profundo a veces, y con una situación en la que el progenitor masculino no se hace cargo de la situación. Entonces se multiplican las inequidades allí.

¿Por qué hubo una respuesta tan masiva? Tenemos que reconocer que esta es una práctica muy extendida a lo largo de la historia del país, como nación, y a lo largo y ancho de los sectores sociales. En donde algunas mujeres, cometiendo el mismo delito, podían tener mínimas garantías sanitarias, pero no dejaban estar violentadas por el hecho de estar cometiendo un delito, y otras recurrían a la desesperación, a cualquier tipo de alternativa. Alternativas que siempre eran dañinas para su calidad de vida.

De todas formas yo creo que acá no termina este tema, no porque vaya a haber diferentes planteos para eliminar la ley, sino que por el contrario, para quienes hemos peleado porque esto fuese una realidad se abre una exigencia aún mayor.

En materia de derechos, cuando transitás por esa agenda, siempre cada paso que vas dando te abre otras posibilidades. Y yo creo que tanto las organizaciones de la sociedad civil como las fuerzas políticas que hemos estado comprometidos en este tema, seguir trabajando esa agenda de derechos es esencial.

P: Porque no es un tema aislado, es también parte de una agenda de derechos. ¿Qué otras cosas forman parte de esa agenda?

MX: —Siempre lo concebimos, la interrupción del embarazo, dentro de los derechos sexuales y reproductivos. Hay una necesidad de profundizar la educación en esa materia, en la educación formal e informal y a lo largo de la vida. Los estudios muestran que aunque los jóvenes tengan información, en el momento que van a iniciar su vida sexual, el no tener el mismo poder de negociación en la pareja – en donde las mujeres están dependiendo de un poder mayor del que ellas tienen, que es el del varón – nos trae muchas consecuencias. El embarazo no deseado es una de ellas.

Pero yo tengo obsesión por erradicar de este país la sífilis congénita. Tenemos 47 mil niños que nacen y me preocupa los cientos que nacen con malformaciones, y las decenas – increíble que a esta altura sigan ocurriendo – de niños que nacen con sífilis congénita. Acá hay una necesidad de tener una acción decidida en la protección del derecho de un niño a nacer sano, tanto como en el derecho de una mujer a reconocerla y que no puede proseguir con ese embarazo. Y en un debate de la masculinidad frente a la sexualidad y a la reproducción que, creo, estuvo ausente de los diferentes ámbitos en los que esta formación se debe dar.

Siempre pagando tributo a que las fuerzas más conservadoras reclamaron, para el medio familiar, la formación en sexualidad. Con lo cual siempre se llegaba tarde o de manera distorsionada. Y tanto la ley de educación como la ley de derechos sexuales y reproductivos ponen en la educación la necesidad de que se incorpore este tema para que, justamente, sea no sólo la información sino la formación de la personalidad del niño y de la niña que, cuando llega a las prácticas sexuales, tenga el reconocimiento de su cuerpo, el derecho a decidir y el respeto por su cuerpo, así como el respeto por el cuerpo del otro.

P: ¿Ese es el papel de la fuerza política, poner este tema en el tapete? Porque en todos los proyectos sobre salud sexual y reproductiva, la fuerza política estuvo en su construcción. Recuerdo un proyecto de Daniel Díaz Maynard, como también el que recordaba, que contaba con la firma de legisladores de todos los partidos políticos con representación parlamentaria.

MX: —Sí. Colocarlo, además, teniendo claro que hay alguna lógica en la cual no se avanza. Si solo te ponés en relación a que la vida de la mujer vale o no vale la eventual futura vida que se está concibiendo, no lográs entrar en algunos razonamientos en donde, justamente, sienten que los dos derechos son iguales. Y los dos derechos no son iguales.

El derecho a la vida tiene una progresividad, no es absoluto. A tal punto que por eso se determina cronológicamente las 12, las 14, las 16 semanas, según la legislación comparada. Porque más allá de ese tiempo sí hay una evolución que podría llegar a ser viable esa vida de manera extrauterina. Pero en las 12 semanas no hay ningún tipo de posibilidad de que ello ocurra. Y creemos que hay miradas, como la mirada sanitaria, la mirada de derechos que debían tener más diálogo y la mirada penal.

A ver, el Derecho penal solo puede sancionar una conducta pero no puede imponer una condición. Te puede decir que no podés hacer determinada práctica. Ahora en este caso te está diciendo que debés de asumir la condición de madre estés o no preparada para ello. Y uno sabe que esa condición es para toda la vida. Yo creo que el Derecho penal no tiene nada que hacer en la decisión íntima de una mujer, a lo que pueda estar en condiciones de ocurrir en su cuerpo.

 Y siempre se dice, “la mujer no tiene derechos”. Lo que uno se pregunta es ¿y quién tiene derecho sobre el cuerpo de la mujer que no sea ella misma? ¿Lo tiene un juez? ¿Lo tiene un médico? ¿Lo tiene el padre progenitor masculino? Nadie más que la mujer puede saber lo difícil que es una decisión de esta naturaleza y la necesidad de tener, por tanto, una contención y no justamente una estigmatización y una criminalización de lo que resuelva hacer.

 P: Me gustaría consultarle, como presidenta de la fuerza política ¿cuáles son los próximos pasos para que este derecho continúe, que ayer los uruguayos declararon vigente?

MX: —Informar de la ley a la mayor cantidad de mujeres. En una forma integral, ¿no?, diciendo “hay servicios que te van a brindar la información que necesitás”, para interrumpir tu embarazo pero por ejemplo para no estar gestando una malformación en tu embarazo que pudo prevenirse con el consumo de una vitamina en el tiempo adecuado.

Algo tan simple como eso: tomar ácido fólico, es una vitamina derivado del complejo B que consumido en el primer mes del embarazo termina que, en una estructura esencial de la conformación del ser humano, se pueda desarrollar con normalidad. Si esa vitamina está deficitaria en el organismo de la madre, va a haber malformaciones de diferente grado e incluso la inviabilidad de ese embrión. Hasta ahora, salvo cuando se colocó una mirada sobre quiénes debían autorizar estas interrupciones en el Ministerio de Salud Pública, hubo muchas mujeres que transcurrieron los nueve meses del embarazo sabiendo que iban a dar a luz un hijo que no iba a tener ningún tipo de viabilidad más que algunas horas. Es la malformación extrema de este déficit de vitamina.

Siempre sentí que, a veces, estas cosas no se hablan por no colocar las situaciones más dolorosas. Pero cuando le pasa a una mujer que de repente va a enfrentar su primer embarazo, que desea ese primer hijo y estas situaciones marcan ese inicio de su deseo de maternidad, siempre sentí que teníamos un gran egoísmo en no lograr un marco legal que le pudiera dar lo que para mi es una maravilla, que es cuando una decide ser madre poderlo ser. Yo te diría que hay muchos ejemplos de como uno puede mirar esto integralmente, mejorar la condición de nuestros escasos niños en Uruguay.

La sífilis congénita, si lo detectás, muy fácilmente lo podrías curar muy rápida y económicamente. Pero lo que ocurre es que la madre se controla, y el progenitor masculino no se trata, termina condenando ese niño o esa niña a nacer… se condena él a la larga, gravemente, pero termina condenando a ese niño o niña a nacer con patologías que ¿uno puede sentir que eso es mejor que darle la condición de información y de manejo responsable de la sexualidad y la reproducción? A mi no me entra en la cabeza que ese pueda ser el camino de desentendimiento o de minimización de estas cosas, sino que siempre ha elegido un camino difícil, más lento, más tortuoso, más complejo, pero es el de asumir estas cosas con la importancia que tienen.

 Y teniendo claro que lo que puede ser la experiencia individual de alguien que es decisor político, o la religión, o las concepciones, no pueden en estos temas ser impuestas a toda la sociedad.

Por suerte nuestra sociedad es una sociedad plural, en un Estado laico. Y yo siento que en este tema ha habido siempre mucha injerencia de algunas autoridades de Iglesias que no pueden en un Estado que desde 1917 se separó – en este caso la Iglesia Católica – ser factores de retraso de estos avances en el reconocimiento de los derechos, en este caso de las mujeres.  

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